El prelado cotijense que aprobó la lucha cristera desde las puertas de Roma (I)

La historia de Monseñor José María González y Valencia. Primera parte

Lic. Helena Judith López Alcaraz

El obispo José María González y Valencia (1884-1959), oriundo de Cotija de la Paz.

Fue uno de los muy escasos prelados, de los treinta y ocho que conformaban el Episcopado Mexicano en el momento de la suspensión de cultos de 1926, que aprobaron la resistencia armada de los católicos perseguidos, y uno de los tres obispos cuyo destierro fue una de las condiciones impuestas por el presidente interino Emilio Portes Gil al concertar los supuestos “arreglos” de 1929 con los dos eclesiásticos conciliadores, Pascual Díaz y Leopoldo Ruiz.

Vio la luz primera en Cotija de la Paz, Michoacán, el 27 de septiembre de 1884. Fue el segundo vástago del matrimonio formado por Juan González Oseguera y Benigna Valencia Vargas. Era primo, por vía paterna, de Francisco María González Arias, obispo de Campeche, y de los hermanos Antonio y Rafael Guízar y Valencia –el segundo hoy canonizado–, prelados que habrían de regentear las Diócesis de Chihuahua y Veracruz respectivamente, por el lado materno. También estuvo emparentado con el general cristero Jesús Degollado Guízar, hijo de Maura Guízar Valencia, que era hija, a su vez, de Natividad Valencia Vargas, tía materna de José María.

Es muy probable que el hijo recién nacido de don Juan y doña Benigna, según la usanza, fuera incorporado a la Iglesia militante a los pocos días de su nacimiento pero, lamentablemente, no nos ha sido posible encontrar el documento correspondiente. Lo mismo podemos decir de su acta de nacimiento. Lo que sí se sabe, por notas autobiográficas, que José María realizó sus estudios de instrucción primaria y parte de los de bachillerato en el Colegio marista dedicado a San Luis Gonzaga –análogo al mismo que existía en Sahuayo de Díaz–, en su pueblo natal. Más tarde, al sentir el llamado al sacerdocio, ingresó al Seminario de Zamora, fundado en 1864 por Dn. Antonio de la Peña y Navarro (1799-1877), primer Obispo de aquella ciudad. Allí permaneció cuatro años y acreditó debidamente los cursos de filosofía y parte de los de teología, además de recibir la tonsura y las cuatro órdenes menores –ostiariado, exorcistado, lectorado y acolitado–.

Como seminarista, fue un alumno destacado, tanto por su excelente conducta como por su aprovechamiento académico. En consecuencia, como premio y aliciente, fue enviado a la Ciudad de las Siete Colinas para que prosiguiese su formación levítica en el Colegio Pío Latino Americano, también llamado Seminario Americano, fundado el 21 de noviembre de 1858, bajo el pontificado de Pío Nono. Llegó allí en octubre de 1905. El Papa que ocupaba la Sede petrina, a la sazón, era Pío X.

Fotografía panorámica de Cotija de la Paz tomada por Aurelio Torres. Imagen mejorada y editada por la autora.

El 28 de octubre de 1906, aproximándose cada vez más a recibir el presbiterado, fue ordenado subdiácono. El Sábado Santo de 1907, que ese año cayó el 30 de marzo, fue hecho diácono. Por fin, el 28 de octubre de ese mismo año, a la edad de sólo veintitrés años, fue ordenado sacerdote por ministerio del cardenal Pedro Respighi en la Capilla del Colegio Germánico, en Roma. Dicho prelado era el vicario del Pontífice reinante.

Una vez como presbítero, José María González Valencia permaneció en la Ciudad Eterna durante dos años y medio, precisamente en el Pío Latino, hasta que obtuvo el triple doctorado en Filosofía, Teología y Derecho Canónico, con venia del entonces obispo de Zamora, Dr. José Othón Núñez y Zárate (1867-1941), reorganizador de la Escuela de Artes y Oficios y fundador del Colegio San Luis, de la Escuela de Comercio y de una Normal Católica, entre otras obras importantes.

Terraza del Colegio Pío Latino Americano, donde estudió el seminarista José María González y Valencia. Puede observarse a los aspirantes al sacerdocio, con sotana. Fotografía de Rerum Romanarum.

Una vez finalizados sus estudios eclesiásticos, en septiembre de 1910, el padre José María regresó a México. El Porfiriato se había derrumbado definitivamente. Faltaban unas semanas para que, en noviembre, el coahuilense Francisco I. Madero convocara al pueblo mexicano a la lucha armada con la finalidad de derrocar al presidente octogenario. Los ánimos, en extremo caldeados, iban disponiéndose para el estallido de la Revolución Mexicana.

En cuanto arribó a su país natal, el padre González Valencia pasó a dar clases en el Seminario que había sido testigo de sus primeros años como aspirante al sagrado ministerio y en cuyas aulas también había transitado, entre otros personajes, otros dos destacados eclesiásticos de aquel tiempo, Monseñores Francisco Orozco y Jiménez, entonces Obispo de Chiapas, y Rafael Guízar y Valencia –familiar de José María–, así como el poeta y periodista Amado Nervo –si bien él no concluyó la formación sacerdotal–. Como docente se ocupó, simultáneamente, de las cátedras de Filosofía, Teología, Instituciones Canónicas, Historia Eclesiástica y Sagrada Escritura. De acuerdo con el testimonio del Canónigo Rafael Plancarte Igartúa –escrito “Ygartúa” en el libro biográfico de Andrés Barquín y Ruiz–, el joven sacerdote “supo amar y ser amado, con aquel carácter franco y jovial, sencillo y enérgico: carácter que bien formado vino, más tarde, a dar opimos [ricos] frutos en los diversos puestos en que ha servido a la Iglesia” (1967, p. 6).

Leonel Tinajero Villaseñor describe así al padre:

“Bien parecido, cuerpo regular, ojos vivaces, impecable en sus atuendos y de recia personalidad, imponía sus dignidad y señorío en las ceremonias litúrgicas en las que actuaba con gran pompa y parsimonia.

En su vida personal era cordial y versátil en su actuación, dándose a querer de cuantos lo rodeaban. Alternaba con los sacerdotes deponiendo su elevado rango eclesiástico y departía amistosamente con los clérigos, que gustaban acercarse a él.

Era muy comprensivo y cariñoso con los niños, amable y cordial con los mayores, paciente y bondadoso con los humildes y muy caritativo con los menesterosos” (1971, p. 248).

Pero su trayectoria como catedrático no duraría mucho tiempo. La Revolución se encargaría de ello.

Otra fotografía de Cotija de la Paz, tierra natal de Monseñor González y Valencia. Instantánea mejorada por la autora.

De ello nos ocuparemos en la siguiente entrada de esta serie.

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Bibliografía:

Barquín y Ruiz, A. (1967). José María González Valencia, Arzobispo de Durango. México: Jus.

Tinajero Villaseñor, L. (1971). Cotija: un pueblo y una época. Editorial B. Costa-Amic.

La historia de La Sábila, La Virgen y su templo.

Francisco Gabriel Montes Ayala

Hace algunos días en los principios del mes de julio, fuimos con Roberto Buernostro, a visitar La Sábila, comunidad del municipio de Venustiano Carranza, con el fin de tomar videos y fotos del templo, de la Virgen de Guadalupe, antigua advocación de la Virgen de la Carámicua y del pueblo en general.

El templo es impresionante, dada la geografía del lugar, en lo alto de un cerro pedregoso; obra inició el 7 de octubre del año 2003, casi tres de que había llegado el señor Cura Sergio Sánchez Mora, sahuayense que se puso como reto la construcción de este templo, dado que, la capilla antigua databa de los años cincuenta, en el tiempo en que estuvo como párroco don Francisco Esquivel.

El reto para Crónicas de la Ciénega es fijar la historia del pueblo, aunque yo había hecho ya un intento en el libro que hiciera por allá en los años noventa de San Pedro Caro, no es suficiente, falta sin duda alguna mucho de lo que puede escribirse del pueblo y la Virgen.

Hoy estamos afinando detalles con el equipo de Crónicas de la Ciénega para dar una historia más o menos bien armada ( aunque en la historia nada es totalmente finiquitado) y darle fuerza aquellos escritos que me pidiera el señor cura Roberto Torres sobre la historia de la Virgen y los antecedentes escritos antes por un servidor.

Esperemos que pronto estemos listos para darle a La Sábila y la región algo de la historia de templo, la virgen y la población, porque esta imagen es de todos los habitantes de la región que la han echo suya con su devoción.

Falta por escribir la historia completa. Crónicas de la Ciénega

©Todos los derechos reservados de Autor. México 2024.

Jesús Rojas, se va de La Palma en 1930 como cura de Ziracuaretiro. Fin de una historia.

Francisco Gabriel Montes Ayala

El padre Jesús Rojas Gil, originario de Sahuayo, (hijo de don Demetrio Rojas y de doña Rafaela Gil) fue notificado el 22 de enero de 1930 que debía abandonar la Vicaría de La Palma de Jesús.

Había llegado en los primeros días de 1922 en su primera etapa y más productiva como sacerdote a esta hacienda. Trazó las calles, introdujo la luz eléctrica en La Palma, comenzó con la construcción de la Plaza y en 1924 por influencia de él y de su amigo, el Lic. Aurelio Gómez Padilla, se hace Tenencia La Palma del municipio de Sahuayo; remodela toda la capilla, el altar, compra las imágenes y bautiza al pueblo como “La Palma de Jesús” al consagrar la comunidad, al Sagrado Corazón de Jesús. Y también el Divino Rostro, de ser solo una piedra, lo enmarca como lo conocemos hoy. Pudo la cruz en el cerro del copito y abrió la calle que va hacia aquel lugar santo. Pero se separó de la Vicaría apenas iniciado el conflicto cristero, en agosto de 1926.

El padre Marcos Vega Ceja, su sustituto,  le tocó llegar en septiembre de 1926 cuando se había suspendido  el culto por la guerra; vivía  a salto de mata en el cerro  y celebraba en casas como la de mi tía Aurora Zepeda, o con doña Emilia Mora, ya en la casa de mi bisabuelo (primo hermano del padre Vega) Rodrigo Montes, ya  con Manuel Zapién, otras veces con Eligio Castellanos, y así vivió y trabajó en casas distintas para bautizar o casar, confesar y dar la comunión. La capilla de 1926 a 1929 estuvo habilitada como cuadra y cuartel. El padre Vega estaba acostumbrado a andar a salto de mata, pues había sido maderista en la revolución y contaba con apoyo de José Vega, su hermano, de mi tío Francisco Montes Zepeda y de Chema Castellanos, que siempre andaban con él, cuidándolo, bien armados.

En enero de 1929 volvió el Padre Rojas  y, cuando se arregló el conflicto del estado y la iglesia, encontramos en la correspondencia del padre,  que le pusieron miles de trabas para entregar la capilla de La Palma. Hay correspondencia de la mitra y del padre Rojas donde  ambos apelaron a la intervención del diputado Rafael Picazo para mediar con el gobierno y  devolvieran la capilla.

Pero a mediados de enero de 1930 todavía no se entregaba el inmueble;  con tristeza,  el padre rojas expresa que «no hay culto en La Palma debido a que tampoco puede celebrar en lugares públicos por los arreglos de junio de 1929″.

Pero el 22 de enero le llegó un carta al padre Rojas de su prelado diciéndole: “ Envío a usted con la presente, el nombramiento de Párroco de Ziracuaretiro…(sic), el cura don Francisco Amezcua tiene necesidad de salir pronto para su nueva Parroquia de Tacatzcuaro; de manera que sería conveniente que recibiera usted su primera parroquia el día 31. Recomiendo a usted evite prudentemente cualquier agitación en ese pueblo en ocasión de su salida y aún el envío de ocursos y peticiones a esta superioridad, ya que su cambio obedece a la necesidad de atender a los fieles de una Parroquia”.

Tristemente para La Palma,  su vicario y capellán don Jesús Rojas, tuvo que aceptar el nombramiento, pero el mismo día 22 de enero cuando contestaba y refería que: “Si al señor le agradara que yo fuera registrado podría quedar en La Palma y se regocijaría este pueblo con el culto público…”

Jesús Rojas en 1923 en el recién remodelado atrio de la Capilla de la Hacienda de La Palma.

Pero no le fue aceptada tal petición y para el día 26 de enero se encontraba en su casa en Sahuayo en Constitución No. 7, y escribía al Vicario General  don Luis García haciéndole algunas recomendaciones para que su querida Palma no sufriera por la falta de Vicario. Todavía el padre Rojas hacía un acomodo, pues pedía se fuera el capellán del Sagrado Corazón de Sahuayo don Melesio R. Espinoza, y si no fuera posible, menciona: “el  Padre Arregui que es padrino y amigo del diputado Rafael Picazo, conseguirán que celebren y oficien públicamente el Padre José Sánchez a quién ayudará en la medida que pueda el Padre Castillo. Examine V.S.  lo propuesto y si le parece bien propóngalo a su Ilmo. Sr”.

Para el 31 de enero el padre Rojas tomaba posesión de su primera parroquia en Ziracuaretiro donde también, como en La Palma, dejaría una huella imborrable. Pero en La Palma la gente amargamente lloraba la salida de Rojas, cuando supieron que ese mismo día habían nombrado al Padre Francisco Castillo como Vicario Fijo…pero todavía en el mes de marzo de 1930 no se presentaba.  Hasta que en Mayo aparece nuevamente como Vicario el Padre don Marcos Vega Ceja para cubrir un largo periodo.

(DOCUMENTOS y cartas del Archivo de la Diócesis de Zamora, carpetas referentes a la Parroquia de La Palma) Publicado en TRIBUNA el año de 2005, corregido y aumentado 2024, Fotografías del Archivo Histórico Particular FGM, todos los derechos reservados Francisco Gabriel Montes.

Prohibido la reproducción total o parcial del contenido y fotos.

Santuario de Nuestra Señora del Carmen: Tlapujahua, Michoacán.

Virreinato de la Nueva España. Arquitectura

Este Santuario, que antiguamente era la Parroquia de San Pedro y San Pablo es toda una joya arquitectónica construida en el auge minero de la población en el siglo XVIII. La decoración del interior es del estilo ecléctico hecha por Joaquín Orta Menchaca en 1905. Se venera a la virgen del Carmen que fue pintada en 1625 sobre un muro de adobe.

La iglesia que se construyó era pequeña y mal distribuida, en el siglo XVIII se demolió esta primera parroquia y edificó una nueva, digna de admiración, el interior estaba adornado con cinco maravillosos retablos y la opulencia había dejado su huella en los ornamentos y mobiliario, así como vasos de plata para consagrar, de todos tamaños, una custodia dorada y lámparas.

El siglo XIX trajo consigo cambios esenciales en el templo, la torre principal fue destruida por un rayo y los retablos de madera dorados fueron sustituidos en forma paulatina, las piezas de plata desaparecieron poco a poco, unas a causa de las guerras civiles de la época y otras debido a que fueron vendidas por los párrocos para sufragar los gastos de reparaciones del monumento.

El Altar Mayor fue transformado en gran medida durante los años treinta, colocándose al centro la imagen de la Virgen del Carmen, trasladada desde la capilla levantada en su honor, destruida por incendio.

La imagen, asombrosamente conservada se trasladó a la parroquia situándola al centro del Altar Mayor, finalmente en 1958 se trajo en las obras de decorado de una parte del Altar Mayor, cerca la imagen de la Virgen del Carmen. Imagen que año con año recibe miles de peregrinos.

Fiesta de Totolán, Michoacán. La Virgen de los Remedios.

Francisco Gabriel Montes Ayala

La Virgen de los Remedios es una imagen que data después de la década de los sesenta del siglo XVI cuando el fundador de la hacienda de La Palma, de San Juan Guaracha, don Hernando Toribio de Alcaraz y Ruiz, nieto de don Pedro Ruiz de Guadalcanal, conquistar de la zona de Zacatula y Colima, regaló la imagen a la comunidad indígena de San Martin Totolán, asentado en la Loma de la Cebada.

La Virgen es una de las imágenes realizadas en Pátzcuaro con caña de maíz, ya que el propio Hernando Toribio era el encargado, por Vasco de Quiroga de la construcción de la famosa Basílica de aquella ciudad de Michoacán.

Las peregrinaciones, a lo largo de la historia de cientos de miles de personas de diversas comunidades, son parte de la tradición de esta festividad, que no se sabe a ciencia cierta cuando iniciaron; continúan hoy en día y son peculiares porque las personas toman los caminos de la ciénega para llegar hasta San Martín Totolán de diversas comunidades. En este 2024 hemos visto peregrinaciones de diversas parroquias de la ciénega, que antes de la fiesta del 31 de mayo, se dan cita en el santuario de la Virgen de los Remedios, o como la gente la conoce: «la Güerita de Totolán».

Esta fiesta esta llena de colorido, y el templo está arreglado finamente, siguiendo ya una tradición que poco se modifica, y que nos muestra un amor inmenso a esta imagen milagrosa, que hoy luce un vestido muy bien engalanado y precioso.

Totolán está de fiesta este 2024, los visitantes ya superan los miles que van a darle las gracias a la Virgen de los Remedios. Actualmente es cura del lugar, el padre Manuel Navarro Temores, originario de Briseñas, Michoacán.

Ex hacienda del Charro Negro.

La Hacienda La Cofradía es una antigua construcción ubicada en el poblado de Amatitán, Jalisco, y data del año 1800. Se cuenta que en la antigüedad fungió como una destiladora de agave, pero hoy en día ya se encuentra en total abandono. A pesar de eso, podemos apreciar unos impresionantes paisajes agaveros que son realmente sorprendentes. Esta antigua hacienda también cuenta con muchas historias sobre avistamientos del legendario personaje conocido como el Charro Negro, donde la gente afirma que por las noches se puede ver la silueta de un hombre acompañado de su caballo deambulando por los alrededores. Es por eso que a este lugar también se le conoce como la Hacienda del Charro Negro.»

Fuente dimension abandonada

Hace 30 años la ciénega estaba inundada, el lago a nivel alto. Hoy en sequía lago y ejidos.

Francisco Gabriel Montes Ayala

Inundaciones en el ejido de La Palma, 1994 fotografía FGMA.

En un reportaje de 1994, del periódico diocesano MENSAJE de Zamora, en el cual colaboraba, acompañe a los comisariados ejidales de Venustiano Carranza, La Palma, Cerrito de Pescadores, La Magdalena y otros, a recorrer la ciénega, estaba totalmente inundada, y el lago rebosante de agua, con un nivel de más del 85% de su capacidad en la cota 95; en aquel entonces Antonio Zepeda, presidente del Comisariado Ejidal decía de la Comisión Nacional del Agua: “no quisieron echar a andar las bombas; nosotros estuvimos avisándole a la comisión de lo que podía ocurrir y no hicieron caso. Específicamente, el transformador del equipo de Pescadores estaba en mal estado, vinieron y se lo llevaron y quedaron de entregarlo rápido, es hora que no lo tienen reparado y ahora vemos que no podemos echar a andar este equipo que pudiera salvar este potrero de la inhundación. Aquí el único responsable es el Ing. Duarte, a quién hemos venido a demandar e iniciar querella contra este funcionario por su negligencia e irresponsabilidad”. Efectivamente un ministerio pública de aquel tiempo andaba con ellos para constatar las inundaciones y demandar al ingeniero José Luis Duarte por las pérdidas que ascendían en aquellos años en más de 30 millones de pesos.

Aquel reportaje decía «En un recorrido por los equipos de bombeo, la comisión de ejidatarios y comisariados ejidales, visitaron también el equipo Abraham Guerra y constataron que una bomba centrífuga más estaba funcionando, luego de que habían insistido en que la pusiera a trabajar y “ se habían negado siempre, esto es prueba que es solo negligencia, sintió la presión que estamos ejerciendo y ya la puso a trabajar”- dijeron los afectados. Sin duda alguna que la problemática de la ciénega se ha venido acrecentando y la poca responsabilidad de la comisión ha ido creciendo a niveles que traerán como consecuencia un incontrolable problema social». Sin embargo unos meses después la CNA y el gobierno de Salinas, entregarían los Módulos a los ejidatarios y el abandono en que estaban, las inundaciones, los predispusieron ha aceptar los módulos, que aún hoy, a 29 años de haberlos recibido, no son solución a la problemática del campo.

A cuarenta años, las cosas cambian, hoy hay sequía, el lago de Chapala en un 37% de su capacidad y la situación ha cambiado; así cambian las condiciones de acuerdo al tiempo, al deterioro del planeta, de la vida y de la ecología.

Trabajos que siguen haciendo para limpiezas de drenes y canales., foto FGMA

Copyright©Francisco Gabriel Montes Ayala, México 2024. Todos los derechos reservados de autor.

El antiguo palacio legislativo de México, lo que iba a ser y no fue.


En 1897 el gobierno de Porfirio Díaz lanzó una convocatoria para el proyecto de un palacio legislativo de grandes dimensiones, que albergaría además de las cámaras de senadores y diputados, dependencias de gobierno y oficinas.

Así quedaría el palacio legislativo de México.

El fallo fue dado al arquitecto italiano Paolo Quaglia, quien murió antes de poder iniciar el proyecto. Entonces el proyecto se comisionó al arquitecto Émile Bénard; la realización del proyecto que de haberse construido hubiera tenido mayores dimensiones que el Capitolio de Washington D. C. El sitio elegido para la edificación fueron unos terrenos pantanosos cerca de la colonia Tabacalera y del Paseo de la Reforma.

La primera piedra del monumento fue puesta por Porfirio Díaz el 23 de septiembre de 1910 como parte de los festejos del Centenario de la Independencia de México. Debido a los retos que suponía la cimentación del edificio en un terreno inestable, se utilizó una solución innovadora entonces, mediante una estructura metálica hecha por Miliken Bros., en Estados Unidos. La construcción se detuvo abruptamente ante el inicio de la insurrección armada de la Revolución mexicana.

El gobierno de Francisco I. Madero una vez en el poder intentó reanudar las obras pero su fallecimiento interrumpió la construcción, quedando en lo sucesivo solo la estructura de acero central del futuro palacio, que hubiera sido el Salón de los Pasos Perdidos.

Dicha estructura quedaría abandonada y en permanente desgaste. Émile Bénard volvería a México para intentar dar vida a su proyecto en 1922 llamándole Panteón a los Héroes. El presidente electo Álvaro Obregón aceptó su proyecto, pero fue asesinado en 1928 y Bénard murió en 1929. Actualmente es el Monumento a la Revolución Mexicana.


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Basílica de Ocotlán en Tlaxcala  1687 a 1790


Es uno de los templos-santuarios católicos, más importante del estado de Tlaxcala, y está conformado por un grupo de construcciones que fueron edificados en diferentes etapas históricas.


El conjunto arquitectónico se encuentra emplazado sobre una colina en las inmediaciones de la Ciudad de Tlaxcala. El conjunto se complementa con dos edificaciones: la Capilla de Guadalupe, que hoy se ocupa como baptisterio y en la que se pueden apreciar cuatro vitrales alemanes y al extremo opuesto el portal de peregrinos.

La fachada:


Esta semeja a un retablo cubierto por una concha. Como todas las fachadas de arte sacro, cumple una función didáctica, para que el pueblo, a través de símbolos y figuras, entienda los misterios de la fe que profesa. Construida con ladrillo recortado y recubierto por argamasa (cal y arena), y para darle un colorido blanco, le aplicaron lechada de cal; realizada con la finura y color del alfeñique (dulce de Almendra) por verdaderos maestro en el arte de la yesería propio de la región, que muestra en conjunto mucha simetría y equilibrio. Debió construirse entre 1760 y 1790.

Se considera como la cumbre del barroco churrigueresco, admirada y elogiada lo que ha llevado a su reproducción en varios libros de arte.


El punto de convergencia de esta fachada es la ventana-coral en forma de estrella en la que destaca la figura aérea de la Virgen.


Las torres gemelas tiene una altura de 33 m y encuadran la gran fachada. Ambas torres culminan en lo alto con una cupulita con linternilla, en donde se anclan respectivamente dos magníficas cruces de hierro forjado. Sus bases de planta mixtilínea, tapizadas de ladrillos hexagonales con empalmes de cal, su ornamentación se produce en ambos campanarios ambientando con un fuerte y cálido colorido. El total de columnas en ambas torres es de cuarenta, más 24 florones o remates, su construcción data del último tercio del siglo XVII.

Fuente: Virreinato de la Nueva España. Arquitectura.

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La Capilla de La Palma, vestigios de la hacienda. Data de 1795

Francisco Gabriel Montes

La Capilla de templo del Sagrado Corazón de La Palma es la única parte que queda de la antigua hacienda de La Palma. Era dedicada a San José y la construyó el padre don Marcos Castellanos Mendoza, cura interino de la Parroquia de Santiago Apóstol de Sahuayo.

Por aquellos años que fue cura interino, no solo hizo la capilla de La Palma, sino que también hizo las capillas de Cojumatlán y de Guarachita. La Capilla es sobria, simple y sufrió modificaciones a lo largo del siglo XIX, en tiempos del señor cura Antonio Escoto, también por parte del señor Cura Macario Saavedra que en 1886 dice en carta al obispo, que remodelaron el altar que era de piedra.

La remodelación mas profunda, la hizo el padre Jesús Rojas en 1922 que dejó el altar nuevo, tal como hoy lo vemos y se ha conservado a lo largo de más de 102 años. Las remodelaciones han sido constantes, de hecho el actual párroco J. Refugio Maravilla también realizó arreglos, así como el Padre José Luis Villaseñor.

La Capilla es esa parte maravillosa, que se conserva de la Nueva España, del esplendor de aquellos pequeños templos de las haciendas, que en su mayoría fueron derrumbados u olvidados. La Palma de Jesús conserva esta vieja construcción anexa al actual templo, porque así lo decidió el párroco que en 1945, construyera el templo actual, el padre Enrique Sánchez Navarro.