En Ajijic y Ocotlán, dos conferencias, dos exposiciones del Vapor Libertad.

Luz Andrea Montes Vázquez

Las poblaciones ribereñas del norte del lago de Chapala, Ajijic y Ocotlán, presentaron dos muestras, una pictórica y otra museográfica de El Vapor Libertad que fuera botado en el Lago de Chapala el 4 de junio de 1868 y que hizo época por sus viajes y por casi 40  años en que navego en las aguas chapálicas, con éxitos  y desgracias.

En Ajijic la tataranieta de Duncan Cameron y dueño del vapor, organizó la muestra pictórica con cuadros que ella misma elaboró y fue presentada  en el Centro para la Cultura y las Artes de la bella población ribereña. El maestro en Historia y director de esta revista Francisco Gabriel Montes Ayala dio una conferencia magistral que en voz del conferencista afirmó «fue una conferencia donde se destaca la visión de Cameron, una visión a futuro que abrió las comunicaciones entre las poblaciones ribereñas de la banda norte y meridional, así como el impulso al turismo,la economía yelnintercambio cultural y social de la época, que como todo proceso histórico, llega hasta nuestros días».

Por su parte en Ocotlán, el museo de esa ciudad, y con el apoyo de Jesús Brambila, Vicepresidente del Museo, Josefina Castaño Grenfell también tataranieta de Cameron, presentaron la muestra museográfica con fotografías, planos y objetos del vapor y nuevamente el maestro Francisco Gabriel Montes Ayala dio una conferencia del vapor, con datos y documentos del tiempo de Cámeron entre 1868 y 1884 en que se vende el barco al Ferrocarril Central.

La muestra del museo de Ocotlán estará hasta el mes de mayo, por lo que se invita a todos a participar.

La mujer que predijo que la sangre correría por las calles de Sahuayo

Breve semblanza de Jacobita Zepeda del Toro

Lic. Helena Judith López Alcaraz, cronista honoraria adjunta de Sahuayo

A propósito de la historia de los veintisiete cristeros ultimados en el atrio de la Parroquia de Santiago Apóstol en Sahuayo, de cuyo sacrificio conmemoramos un aniversario más hace unas semanas, hoy recordamos a Jacobita Zepeda del Toro, una anciana sahuayense que ya en vida gozó de fama de santidad entre sus coterráneos.

Fue hija del señor José Zepeda y de la señora Margarita del Toro. De acuerdo con los testimonios orales del pueblo de Sahuayo, era favorecida con revelaciones privadas por parte de Dios. Una de las pruebas de ello reside en su recuperación milagrosa después de haber sufrido por años de una enfermedad que la había postrado en cama por muchos años, una mielitis que la postró desde 1912. Pues bien: según el informe médico del Dr. Amadeo Gálvez –una de las calles de Sahuayo, paralela al bulevar Lázaro Cárdenas, lleva su nombre–, ratificado por el juramento de los sacerdotes sahuayenses Pascual Orozco, Otón Sánchez e Ignacio Sánchez [1], Jacobita pudo caminar de un día a otro, tras aquella prolongada parálisis, sin tomar ningún medicamento.

Fotografía de Jacobita Zepeda del Toro editada con su nombre y con un subtítulo alusivo a una de sus principales predicciones, modificada de una edición para la página Testimonium Martyrum. Edición realizada por la autora de la presente entrada.

Compartimos un fragmento del inicio de uno de los documentos que existen sobre esta mujer singular:

«En la Villa de Zaguayo [2], Obispado de Zamora Michoacán, en la República Mexicana, han tenido lugar, repetidas revelaciones, hechas a un alma santa, en las que el Eterno Padre, manifiesta su deseo, para que se rinda culto al corazón de San José, y se ofrezca juntamente con el de Jesús y de María, en desagravio por los pecados del mundo…»

En lo tocante a las cuestiones piadosas, Jacobita se caracterizó por su gran devoción a los Corazones de Jesús, María y José.

Cabe mencionar que, entre otros acontecimientos, Jacobita vaticinó la caída del Varón de Cuatro Ciénegas –Venustiano Carranza–, la quema de San José de Gracia, Michoacán, y la llegada de las hordas del temido bandolero José Inés Chávez García a Jiquilpan de Juárez –a donde, por cierto, no pudo entrar–.

Según los relatos sobre Jacobita, lo último que predijo fue:

«He visto correr ríos de sangre por las calles de Sahuayo».

Profecía que, dicho sea en honor a la verdad, no dejó de cumplirse. Luego de la masacre de los veintisiete cristeros, como sabemos, el cielo envió su llanto y lavó los cuerpos inertes y ensangrentados. Mezclado con la lluvia, el fluido escarlata corrió por las calles de Sahuayo y bajó por la calle Insurgentes, hacia el oriente de la población.

Jacobita Zepeda del Toro murió poco antes de un año del sacrificio de aquellos cristeros valientes, el 17 de abril de 1927. Recordemos que, según los testimonios orales y demás historias, la matanza tuvo lugar el 21 de marzo de 1927, pero de acuerdo con partes oficiales y con el reportaje del periódico «El Informador», fue en 1928, el mismo día en que fue asesinado el licenciado Miguel Gómez Loza, hoy beatificado. El lector puede indagar al respecto en otra de las entradas de esta página.

Los restos de Jacobita descansan en las célebres Catacumbas del Sagrado Corazón de Jesús, en Sahuayo, que el P. Miguel Serrato tuvo la iniciativa de construir para que allí reposaran algunas personas ilustres de la localidad, entre ellos los que dieron su vida por Cristo Rey en los tiempos de la persecución religiosa y la Cristiada, como los cristeros de la Parroquia y el señor José Sánchez Ramírez, y aquellos que, de alguna forma u otra, destacaron por su devoción y práctica de la fe católica, como esta mujer.

Notas:

[1] Tío paterno de San José Sánchez del Río.

[2] Antigua grafía de «Sahuayo».

Sitio donde reposan los restos mortales de Jacobita Zepeda del Toro en las catacumbas del templo del Sagrado Corazón en Sahuayo, Michoacán. Fotografía de Rutacristera.org.

© 2026. Todos los derechos reservados.

Bibliografía:

Laureán Cervantes, L. (2016). El niño testigo de Cristo Rey. Barcelona: Buena Tinta.

López Alcaraz, H. J. (13 de marzo de 2025). Sangre, flores y tempestad. La muerte de los 27 Mártires Cristeros de Sahuayo. https://cronicasdelacienega.com/2025/03/13/sangre-flores-y-tempestad/

Agradecemos, asimismo, los aportes del Ing. Santiago M. Gómez y de Dn. Alfredo Vega Pulido.

Zapata acribillado el 10 de abril, Gonzalez felicita a Guajardo.

Francisco Gabriel Montes.

La revolución mexicana fue una guerra civil que acabó con sus mismos iniciadores y líderes. Se asegura que cuando una facción declara aquella revolución como virtuosa, siempre acabará con quienes ya no están de acuerdo y serán muertos cuando ya hay diferencias entre los diversos pensamientos y diferentes modos de ver el movimiento. Una lucha por el poder desata la guerra y ya no hay ideales, más que ambición. Tal fue la bien cantada, durante muchos años, destrucción del país bajo la consigna de sacar a los pobres de la miseria. Y vaya que los sacó, dejaron los azadónes por el saqueo, la violación, el robo y la destrucción, en muchos casos convertidos en huestes de ladrones, bajo líderes inmorales y bandoleros.

Zapata es un ejemplo de los personajes que eran incómodos, y era necesario eliminarlo para consolidar al carrancismo, siempre depredador, siempre usurpador, siempre corrupto.

El 10 de abril  de 1919, Emiliano Zapata Salazar es traicionado y asesinado en el dintel de la puerta de la Hacienda de San Juan Chinameca, alrededor de las dos de la tarde.

Llegado al lugar con todos los honores, Zapata recibe a quemarropa el fuego de fusilería con los toques de la banda de guerra, que había tocado tres veces la llamada de honor, al generalisimo sureño. En los últimos momentos que le quedan de vida, intenta sacar su pistola y dar media vuelta, pero el caballo arroja su cuerpo al suelo. Siete disparos le causan la muerte casi instantánea. Mueren con él, Zeferino Ortega, Gil Muñoz, otros generales, su asistente Agustín Cortés y varios elementos de la tropa.


Los sobrevivientes de la escolta que lo acompañaba huyen despavoridos ante el intenso fuego de ametralladora de los soldados apostados en las azoteas y en los cerros. Posteriormente son perseguidos por una fuerza montada, que les causa un gran número de bajas.


Consumado el crimen, a las cuatro de la tarde de ese mismo día, el coronel carrancista Jesús Maria Guajardo traslada el cadáver a lomo de mula a la ciudad de Cuautla, donde lo entrega al general Pablo González alrededor de las nueve de la noche.


De inmediato corre la versión de que Zapata, siempre necesitado de recursos militares, había tenido conocimiento de que Guajardo había sido duramente reprendido por Pablo González debido a faltas a la disciplina militar, y que intentó ganárselo. Se dice que iniciaron un intercambio epistolar y que Pablo González, al interceptar una de esas notas, obligó a Guajardo a continuar con la trama de su supuesta defección para utilizarla como medio para capturar o asesinar al jefe suriano.


Así, Guajardo habría ofrecido a Zapata varias muestras de “adhesión” y, como prueba suprema de su amistad, le obsequió un caballo alazán llamado “As de Oros”, el mismo que Zapata montaría la tarde en que fue asesinado.

En las páginas de El Universal del 11 de abril de 1919 se cita: “Las tropas del General Pablo González han logrado un éxito en su campaña contra el guerrillero. Los soldados del Coronel Jesús Guajardo, haciendo creer al enemigo que se rebelaban contra el Gobierno , llegaron hasta el campamento de Emiliano Zapata , a quien sorprendieron derrotándolo y dándole muerte. Su cadáver fue traído hoy a esta ciudad (Cuautla)»

El carrancista general Pablo Gonzalez y Jesús Guajardo

El 12 de abril de 1919, el diario El Universal publicó la felicitación de Venustiano Carranza al general Pablo González, “Lo felicito por este importante triunfo que ha obtenido el Gobierno de la República con la caída del jefe de la revuelta en el sur, y por su conducto, al coronel Guajardo y a los demás jefes, oficiales y tropa que tomaron participación en ese combate. Los felicito por el mismo hecho de armas, y atendiendo a la solicitud de usted, he dictado acuerdo a la Secretaría de Guerra y Marina para que sean ascendidos al grado inmediato el coronel Jesús M. Guajardo y los demás jefes y oficiales que a sus órdenes operaron en este encuentro”.

Fuentes:

Portal Conoce México a través de su historia.

Historia de la Revolución de Mexicana de Jose C. Valadéz

Hemerografia:

Periódico El Universal

Villamar en Michoacán, establece relación por medio del matrimonio de un filipino en 1734. Lo que se sabe de la historia.

Dr. Héctor Noé Garibay Pérez

Filipinas-Villamar, Michoacán: “La Virgen Dolorosa”, conexión de Pampanga, Filipinas 🇵🇭 con el actual municipio de Villamar, Michoacán 🇲🇽:



El 7 de marzo de 1734 contrajo matrimonio en la parroquia de Santiago Apóstol, Sahuayo, Michoacán, México, Miguel Navarro Ronquillo Xamira de la Peña. Dijo ser un pampango del puerto de Cavite en las Islas Filipinas 🇵🇭. Dijo además ser hijo legítimo de Andres Catulid y de Erminia Navarro.  Contrajo matrimonio con Josefa de Cervantes, mulata libre de la Hacienda de Guaracha, actualmente perteneciente al municipio de Villamar, Michoacán, hija legítima de Juan de Cervantes y de Eugenia de Ysmi.

Este matrimonio vivió en la Hacienda Guaracha, donde tuvieron varios hijos, habiéndose después establecido en la Hacienda El Platanal (perteneciente también actualmente al municipio de Villamar, Michoacán), lugar donde tuvieron a otros de sus hij@s.

Muchas gracias al Maestro Francisco Gabriel Montes, quien de muy buena voluntad aceptó apoyarme con la transcripción completa del acta de matrimonio de esta pareja, la cual les compartiré en su momento.

Cavite era un puerto muy importante en Filipinas durante la época española:
• Principal puerto naval español en Filipinas
• Punto del Galeón Manila–Acapulco

El acta de matrimonio encontrada por un servidor tiene importancia histórica (muy interesante). Esto no es un detalle menor. Que diga Cavite, Filipinas, en un documento significa que esta persona
• Probablemente llegó a México en el Galeón de Manila
• Viajó la ruta Filipinas → Acapulco
• Esto ocurrió entre los siglos XVI y XIX.

Es decir, dicho documento es evidencia de la conexión directa entre Filipinas y México en la época colonial. La ruta entre Filipinas y México se llamaba la Nao de China o Galeón de Manila. Fue una de las rutas comerciales más importantes del mundo entre 1565 y 1815.

La ruta funcionaba así:
1. Los barcos salían del puerto de Cavite (cerca de Manila, Filipinas).
2. Cruzaban todo el océano Pacífico (4-5 meses de viaje).
3. Llegaban a Acapulco, en la Nueva España (México).
4. De Acapulco, las mercancías y personas viajaban por tierra a:
• Puebla
• Ciudad de México
• Veracruz
• España

Muchos se quedaron en:
• Acapulco
• Puebla
• Ciudad de México
• Colima
• Jalisco

Qué se transportaba: De Filipinas a México:
• Seda china
• Porcelana
• Especias
• Marfil
• Lacas
• Textiles
• Personas (filipinos, chinos, malayos, esclavos, marineros)

De México a Filipinas:
• Plata mexicana (lo más importante)
• Ganado
• Vino
• Aceite
• Soldados
• Sacerdotes
• Colonos

La plata mexicana era la moneda que España usaba para comprar productos en Asia.

Dato histórico relevante: México y Filipinas estuvieron conectados administrativamente:
• Filipinas dependía del Virreinato de la Nueva España (México), no directamente de España.
• El gobierno de Filipinas se manejaba desde Ciudad de México.
• El comercio Manila–Acapulco duró 250 años.

Durante este periodo, la Capitanía General de Filipinas recibía órdenes, fondos y suministros del virrey en la Ciudad de México, siendo el puerto de Acapulco el punto clave de conexión a través del Galeón de Manila.

La investigación está en curso para identificar exactamente quiénes son los descendientes de Miguel Navarro Ronquillo. Con el tiempo y un ganchito espero lograrlo, ya sea por medio del descubrimiento de más documentos históricos o, por primera vez, por medio de la implementación de pruebas genéticas de ADN (DNA) 🧬.

Espero poco a poco irlo logrando, en la medida en que me vaya quedando tiempo disponible en los próximos meses. 🙏

Derechos Reservados de Autor, Héctor Noé Garibay  México 2026.

Sahuayo bajo fuego Cristero (Parte I)

Francisco Gabriel Montes Ayala / Francisco Jesús Montes Vázquez.

Muchos hombres de Sahuayo se habían unido a los cristeros de los Altos, en los primeros meses de los levantamientos en Jalisco en 1926; Sahuayo había sido uno de los pueblos en todo México, que se levantaron contra la determinación de la aplicación de la ley Calles. Los sacerdotes de Sahuayo determinaron cerrar los templos atendiendo la petición del episcopado mexicano de concluir el culto, como modo de protesta ante la aplicación de tal ley.

El mismo Calles en una entrevista con Leopoldo Ruiz y Flores y con don Pascual Díaz en el Castillo de Chapultepec, menciona a Sahuayo y el motín del 4 de agosto, lo que suscitó una serie de documentos enviados en una investigación especial, para evitar, que se quitara de la cabeza del mandatario, que dos sacerdotes habían incitado a la rebelión; Calles había sentenciado de antemano a los dos curas, que creemos eran Ignacio Sánchez y Alberto Navarro,  cuando dijo “He dado orden que se fusilen donde quiera que se les encuentre”[1]. Los informes tanto del Obispo Fulcheri de Zamora, como del presidente municipal Ismael L. Silva, dejaron en claro que no participaron los sacerdotes en el motín. Sahuayo estaba en la mira desde los primeros días de la desobediencia católica.

Los primeros alzamientos en la región de la ciénega se dan en diciembre de 1926, cuando el ex zapatista Pancho Meza Gálvez, se levanta en la zona de Jaripo y San Antonio Guaracha; en el estado también la cristera sería un bastión tan o más poderoso que Jalisco. Miles de documentos comienzan a fluir en la Secretaría de Guerra en levantamientos en el 90% de los municipios de Michoacán de aquel tiempo. Desde Huetamo hasta Coalcomán, desde la tierra caliente a la sierra michoacana, Uruapan y su región, Los Reyes y Cotija, las tres regiones purépechas; la zona de Pátzcuaro, Quiroga, hasta el lago de Cuitzeo, el valle de Zamora, La Piedad, Zacapu y su región, son teatro de levantamientos y todo más, cerca de Morelia. Surgen jefes cristeros en todos los rumbos desde enero de 1927. Cotija se alza en armas el 7 de marzo y atacan en dos columnas, una de Prudencio Mendoza que toma la población de Cotija, despojando a los federales de armas y pertrechos; la otra atacando Los Reyes bajo el mando del general Maximiano Barragán.

Los primeros alzados sahuayenses que formalizaron su levantamiento fue la gente de Gerónimo González, que el 4 de abril de 1927 se fueron al cerro;  aunque otras fuentes como el propio Sánchez Ramírez, en sus memorias dice que fue el 27 abril, lo cierto que los primeros cristeros en grupo habían salido ese mes al Montoso, para entrevistarse con Prudencio Mendoza, que ya operaba como jefe del levantamiento entre Cotija y Quitupan.

En esos días de abril, Ignacio Sánchez Ramírez, era nombrado general por la Liga, por el ingeniero Luis Segura Vilchis en México, a donde había acudido por pedido de Anacleto González Flores. Así que el mando del sector I fue para el general Sánchez Ramírez, un hombre de tan solo 26 años de edad. Aunque no hubo una respuesta favorable para él, lo rechazaron los jefes cristeros de Cotija, principalmente Prudencio Mendoza, que consideró que “un chamaquito no lo iba a mandar a él”, sin embargo, el general sin ejército se va para Quitupan y allí comienza el alzamiento al llamar a todos los grupos dispersos a la autoridad del control militar de la Liga Nacional de la Defensa Religiosa.  

El siguiente levantamiento fue en Cojumatlán, según informes oficiales, la defensa de ese lugar con 40 hombres se apoderaron de todo el material de guerra y se habían declarado por la cristera así como  pobladores de aquella comunidad, e informan al secretaría de guerra  el 9 de julio, que un día antes se habían levantado, es decir el día 8;  dos días después se alzan los de San José de Gracia[2].

Pero Sahuayo parecía intocable, habían atacado ya varios pueblos, hasta que Sánchez Ramírez decide  tomar su pueblo natal con sus fuerzas y se concentran en atacar la plaza donde solo había defensa civil y algunos militares, dependientes de Jiquilpan.

Continuará


[1] Entrevista de Calles, con los Obispos el 21 de agosto de 1926, publicado por Consuelo Reguer en Dios y Mi Derecho tomo I Los incios 1923-1926 editorial Jus, página 174.

[2] ADN, Operaciones Militares, exp. 1927-51 documentos relativos a los alzamientos 8621 a 8649 clasificación digital del AHP-FGMA.

©Francisco Gabriel Montes Ayala/ Francisco Jesús Montes Vázquez. México 2024

Prohibida su reproducción total o parcial, sin permiso expreso de sus autores.

La fiesta de Guadalupe en Sahuayo, tradición perdurable.

Francisco Gabriel Montes Ayala

La fiesta de Sahuayo, cómo la conoce la gente, la “fiesta del 12” es una de las más añejas de la región de la Ciénega de Chapala, ya que, siendo el primer santuario guadalupano construido en toda la región, no solo los habitantes locales, sino de toda la zona confluyeron a lo largo, de por lo menos, cien años y que aún continúan viniendo de muchos rumbos a venerar a la guadalupana y por esa conjunción profana y religiosa.

El inicio del templo, data del 12 de diciembre de 1881 en que se puso la primera piedra, siendo señor cura don Macario Saavedra, dejando la responsabilidad al padre don Bernabé Orozco para el cuidado de la construcción. El padre Saavedra murió en Sahuayo en abril de 1885, después de una ardua labor, que dejó obras materiales que perduran, como la cúpula y el crucero del templo de Santiago, también hay que recordar a Saavedra, porque impulsó la primera línea de conducción de redes de agua potable, así como el inicio del templo del Sagrado Corazón y el Santuario (Montes, 2025).

 Unos meses después llegó el señor cura Esteban Zepeda Acuña, sahuayense, que se hizo cargo la Parroquia de Santiago y continúo las obras de ambos templos, que estaban bajo el cuidado de sus vicarios (Montes 2025).

El 12 de diciembre de 1886, se realizó la primera festividad, que abarcó los días del 8 al 12 de diciembre, en que desfilaron los gremios de aquel tiempo. El templo, para aquellos días, no tenía bóvedas, pero la suntuosa fiesta fue organizada por los sacerdotes encargados don Bonifacio Alcaraz y don Bernabé Orozco, haciéndose una festividad, que se quedó arraigada en el corazón de lo sahuayenses, que a partir de ese año, se continuaron hasta el día de hoy, con mayor fastuosidad (Montes, 2025).

Fue el Padre don Federico Sánchez, quien hizo las bóvedas y el padre don José Montes, continúo las obras del interior. El padre don Luis Amezcua, al nombrársele como capellán del Santuario,  invita al Ing. José Luis Amezcua, sahuayense constructor de templos, a que diseñara las torres y la cúpula y las construyera en la década de los cuarenta. Dentro del Santuario existen obras pictóricas de Rosalío González y de don Luis Sahagún. Uno de los cuadros, retrata precisamente a los sacerdotes que lo largo de la historia construyeron el santuario, don Bernabé Orozco, don Federico Sánchez, don José Montes, y don Luis Amezcua (Urbizu, 1963).

La fiesta, ha crecido con el paso del tiempo y es una de las principales que se realizan en la ciudad, dado que conserva la organización original de hace 139 años. Es admirable, que los sahuayenses sigan una tradición que vive desde el siglo XIX.

Fotografías Roberto Buenrostro Rodríguez.

Referencias:

Montes Francisco G. La grandeza de nuestra historia. Sahuayo Bicentenario. En imprenta. 2025

Francisco García Urbizu. Sahuayo y Zamora. Talleres linotipográficos Guía. 1963

Derechos Reservados © Francisco Gabriel Montes Ayala, México 2025

Comentando: El intervencionismo en nuestra Historia.

Mtro. Francisco Gabriel Montes Ayala

Joel Robert Poinsset, penitenciario de EUA en México.

La narrativa de la historia, podrá tener versiones variadas, de acuerdo a la ideologización o politización que el sistema impone. Pero algo que es tan cierto en la Historia de México, es el intervencionismo de nuestros vecinos del norte; en este libro que se concluyó en 1951,  el historiador, José Fuentes Mares, 𝗣𝗼𝗶𝗻𝘀𝘀𝗲𝘁, 𝗵𝗶𝘀𝘁𝗼𝗿𝗶𝗮 𝗱𝗲 𝘂𝗻𝗮 𝗴𝗿𝗮𝗻 𝗶𝗻𝘁𝗿𝗶𝗴𝗮, es una prueba documental, de que nuestros vecinos,  desde los tiempos de la independencia, fueron quienes impulsaron  aquellos movimientos independentistas en América del sur; luego la copia exacta de la constitución norteamericana, sería transcrita en 1824 para México.

𝗝𝗼𝗲𝗹 𝗥𝗼𝗯𝗲𝗿𝘁 𝗣𝗼𝗶𝗻𝘀𝘀𝗲𝘁, fue el artífice de la aplicación del «destino manifiesto» en México, con la formación de un «partido americano», camuflado como partido liberal, como lo reconoce él mismo, en informes oficiales, para que en 1847, México perdiera sus territorios del norte, con la complicidad de muchos que hoy son héroes y estatuas de bronce, producto de la narrativa política, manipulada, perversa;  desde aquel entonces, se convirtió el pobre México, en el «patio trasero» de la potencia norteña.

La historia sirve para entender el presente, pero predecir, si es posible, el futuro. Documentos como este que nos presenta Fuentes Mares, nos enseña que este país, cumple con aquella frase famosa del presidente Díaz, «𝗽𝗼𝗯𝗿𝗲 𝗠𝗲́𝘅𝗶𝗰𝗼, 𝘁𝗮𝗻 𝗹𝗲𝗷𝗼𝘀 𝗱𝗲 𝗗𝗶𝗼𝘀 𝘆 𝘁𝗮𝗻 𝗰𝗲𝗿𝗰𝗮 𝗱𝗲 𝗘𝘀𝘁𝗮𝗱𝗼𝘀 𝗨𝗻𝗶𝗱𝗼𝘀» y sigue la mata dando hasta el día de hoy.

Libro de Fuentes Mares

Se dejó de celebrar en México el día 27 de septiembre, día de la independencia ¿Sabes por qué?

Mtra. Patricia G. Frese

Agustin de Iturbide, libertador

Durante varios años años se celebraron con el mismo entusiasmo las dos fechas importantes de nuestra Independencia: el 16 de septiembre de 1810 y el 27 de septiembre de 1821.

Fue después de la Revolución que en 1921, Álvaro Obregón decidió «olvidar» la fecha que conmemora la entrada de Agustín de Iturbide a la CDMX. Así, de un plumazo borró de las efemérides la Consumación de la Independencia.

Sin disparar una bala, Iturbide nos dio nombre, Patria, libertad y colores para la bandera hace 204 años. Estamos en la víspera del cumpleaños de nuestro país ¡Viva México!

La foto corresponde a un fragmento del Manifiesto de Liorna que escribió Iturbide en Italia en 1823. La sangre es de él, porque tenía el manuscrito consigo cuando lo fusilaron en Padilla, Tamaulipas.

Fue en 1925, bajo la presidencia de Plutarco Elías Calles, cuando el Congreso ordenó retirar las letras de oro con el nombre de Iturbide del recinto legislativo. La decisión formaba parte de la política de exaltar a Hidalgo, Morelos, Guerrero y Juárez, y minimizar a Iturbide, visto como “monárquico” y contrario a los ideales republicanos que se querían consolidar.

Finalmente, en 1971, Luis Echeverría mandó construir la presa Vicente Guerrero, que sepultó al viejo pueblo de Padilla bajo el agua, obligando a trasladar a la población a Nuevo Padilla.

¡Viva Iturbide!

Los mexicas odiaban a Tlaxcala


Montecuzoma Xocoyotzin

Las palabras de Moctezuma Xocoyotzin de la imagen se registran en la obra Monarquía Indiana de Juan de Torquemada y muestran claramente que Tlaxcala y Tenochtitlán no eran una sola nación, ni tenían ningún tipo de filiación o asociación política.
Tenochtitlán ansiaba conquistar y someter a todos los pueblos mesoamericanos y exigir tributo para continuar engrandeciendo la ciudad:
«el gran señor de Mexico era señor universal de todo el mundo y que todos los nacidos eran sus vasallos y que como a suyos los había de reducir a sí, para que le reconociesen por señor; y que los que no le quisiesen reconocer por tal, dándole la obediencia por bien, que los habia de destruir y asolarles las ciudades hasta los cimientos y poblarlas de otras gentes; por tanto que procurasen de tenerle por señor y sujetársele, pagándole tributo y pecho como las otras provincias lo hacían; y que si por bien no quisiesen hacerlo iria sobre ellos y los destruiría». (1)
Cuando pidieron a los señores tlaxcaltecas someterse al poder imperial de Tenochtitlán, ellos respondieron:
«Señores muy poderosos, Tlaxcala no os debe vasallaje, ni desde que salieron de las siete cuevas, jamás reconocieron con tributo ni pecho a ningún Rey ni Príncipe del Mundo, porque siempre los Tlaxcaltecas han conservado su libertad; y como no acostumbrados a esto, no os querrán obedecer, porque antes morirán que tal cosa suceda» (2)
¿Los tlaxcaltecas eran el único pueblo que se negó a someterse a Tenochtitlán? ¿Todos los demás pueblos estaban conformes bajo el yugo tenochca?
No. Muchos pueblos se negaban a someterse a Tenochtitlán. Tlaxcala sirvió de refugio para aquellos que huían de los mexicas:
«Puestos en este cerco, siempre y de ordinario tenían crueles guerras acometidas de todas partes, y como no tuviesen los mexicanos otros enemigos, ni más vecinos que a los de Tlaxcalla, siempre y a la continua se venían gentes a retraer y guarecer a esta provincia, como hicieron los xaltocamecas y otomís y chalcas, que por rebeliones que contra los príncipes mexicanos tuvieron, se vinieron a sujetar a esta provincia, donde fueron acomodados y recibidos por moradores de ella, dándoles tierras en qué viviesen». (3)
Tenochtitlán utilizaba a Tlaxcala como medio de entrenamiento para sus soldados:
«hasta ahora los han dejado de destruir nuestros antepasados, por tenerlos enjaulados como codornices para hacer sacrificio de ellos y para
que el ejercicio militar de la guerra no se olvidase y porque tuviesen en qué ejercitarse los hijos de los señores mexicanos». (4)
Esto era una guerra de desgaste para Tlaxcala que tenía que soportar las constantes incursiones mexicas y la captura de soldados, capitanes, mujeres y niños para los sacrificios rituales llevados a cabo en Tenochtitlán. Además Tlaxcala tuvo que soportar un cerco comercial que les privó de mercancías como la sal, piedras preciosas, oro, e impidió a los comerciantes tlaxcaltecas vender sus productos fuera de la Provincia, lo que la empobreció. Después de la muerte de Moctezuma Xocoyotzin, Cuitlahuac ofreció a Tlaxcala la paz a cambio de traicionar a los españoles y matarlos mientras se refigiaban en Tlaxcala después de la noche triste. ¿Después de todo el odio guerras, sacrificios y el cerco comercial debían los tlaxcaltecas aceptar estar la paz de sus enemigos? ¿Debían aceptar los términos de los que decían de ellos que eran codornices enjauladas?

(1) Monarquía Indiana.
Juan de Torquemada
(2) Historia de Tlaxcala
Diego Muñoz Camargo
(3) Historia de Tlaxcala.
Diego Muñoz Camargo
(4) Monarquía Indiana.
Juan de Torquemada

Por: Tlaxcala La Conquistadora

Origen de la fiesta del Refugio en Jocotepec

Por Aida Aguilar Pérez, Cronista de Jocotepec

Jocotepec celebra anualmente, el 4 de julio, la fiesta en honor a “Nuestra Señora del Refugio”.

Esta tradición se remonta al suceso vivido por el señor cura Miguel Arana, quien durante un viaje de cabotaje por el Pacífico enfrentó un ciclón (15 de mayo al 30 de noviembre). La experiencia fue sumamente peligrosa: fuertes vientos, el barco inclinado por la fuerza de las olas, un violento balanceo que causaba náuseas, el estruendo del viento, y la lluvia que aumentaba la confusión al dificultar la visibilidad. El miedo provocado por estas circunstancias adversas hizo temer por la vida del pasaje y por la integridad de la embarcación. Dicho temor resultó justificado, pues terminaron naufragando.

El padre Miguel Arana logró sobrevivir gracias a la experiencia de los marinos, expertos en corrientes marinas, vientos, obtención de víveres e improvisación de plataformas flotantes.

Aquel espantoso peligro lo llevó a elevar fervientes súplicas de auxilio a la Virgen, bajo la advocación de Nuestra Señora del Refugio. Prometió que, si salía con vida, celebraría una fiesta en agradecimiento. Desde entonces, los habitantes de Jocotepec conmemoran que el padre no perdió la vida en aquella tempestad.

Esta fiesta de agradecimiento comenzó probablemente después de 1866, año en que el padre Miguel Arana llegó a Jocotepec para apoyar al señor cura Vicente López de Nava.

Con información de Jesús Pérez Ramos