«Para recuperar nuestra herencia indígena, obviamente no vamos a destruir la otra mitad que es nuestra herencia europea. Los grupos indigenistas nos piden que demolamos todas estas joyas arquitectónicas de nuestro patrimonio artístico histórico para conocer la antigua Tenochtitlan.»
Ciudad de México «fue la urbe europea más importante de ultramar, es decir, una capital española en el continente americano. La Ciudad de México tuvo la primera imprenta de América, la segunda universidad de América, los primeros periódicos, las primeras revistas científicas, el primer ballet, la primera academia de cirugía…»
«La capital de la Nueva España tenía 170.000 habitantes en su máximo esplendor. En pocas palabras, eso significa que durante todos estos siglos ha sido una megalópolis con una influencia en un territorio gigantesco.»
«En mi caso personal, tengo muy definido mi mapa genético, y como la mayoría de los mexicanos soy un ejemplo del mestizaje. El 46% de mi sangre es española, de la península ibérica. Mi familia es de Chihuahua, en el norte de México, en la frontera con Estados Unidos, y aproximadamente otro 44% de mi sangre es indígena, específicamente apache, del norte.»
«Por eso yo no veo que tenga mucho sentido este asunto( las exigencias por parte del gobierno mexicano para que la corona española se disculpe), sobre todo cuando la conquista sucedió hace ya más de 500 años. Siempre ha habido una relación estrechísima con España y lo que queremos es que eso se incremente, porque ha sido una relación beneficiosa, gestada en un momento dramático como fue la conquista, pero que tiene su lado virtuoso.»
«La conclusión a la que llega uno es que nosotros no somos nadie para hablar de la violencia del pasado, sobre todo en estos momentos tan brutales. La violencia actual en mi país, en México, es atroz, con decenas de miles de desaparecidos. ¿Cómo desde el presente vamos a regañar al pasado cuando la violencia que hay en la actualidad rompe todos los récords?… Como científico, no puedo negar que los mexicas eran sumamente violentos, y practicaban el sacrificio humano, pero tampoco eran esos brutales sacrificadores como los que han pasado a la historia.»
Un mexicano puede mirar con orgullo a esa herencia española de más de tres siglos » porque nosotros somos el resultado de la confluencia de esas dos herencias, de esos dos flujos constantes y vigorosos que son la tradición indígena y la europea. Yo vivo en el sur de la Ciudad de México pero trabajo en el centro histórico, y nos enorgullece ese espacio que está repleto de toda esta tradición europea colonial, arte barroco, arte neoclásico, edificios excelsos, conventos, iglesias… Y son nuestros. Es nuestra herencia, nuestro ser, que sin duda es el ser español.»
Leonardo López Luján, arqueólogo e historiador mexicano. Director e Investigador del proyecto «Templo Mayor» del INAH. Actualmente es uno de los principales investigadores de las sociedades prehispánicas del Centro de México y de la historia de la arqueología.
Extracto de entrevista. Publicación elaborada por Raíces Hispánicas
Al norte de la ex hacienda de Platanal, está el potrero de la Carámicua, un lugar que desde 1785 hasta 1879 existió el rancho del mismo nombre. Lugar donde abunda el agua nacida en un manantial que existe desde hace más de mil años, debido a qué existen manifestaciones culturales de pueblos prehispánicos. Es en ese lugar donde un joven de la familia Figueroa, encontró en 1865, la Virgen de la Sábila, que durante muchos años fue conocida como la Virgen de la Carámicua.
Al desaparecer la ranchería de La Carámicua, la familia se traslado a La Sábila y fue entonces que la historia cambió, y desde aquel entonces, la Virgen de Guadalupe, fue conocida por toda la región, como la Virgen de la Sábila.
La Carámicua, recibe su nombre, del vocablo purépecha que llama así a la hoja elegante. Abundan cerca del manantial de agua azul que brota con una agua límpida y fresca. Pasados algunos años de la desaparición del pequeño rancho, cuando aún pertenecía a la hacienda de Platanal a Guaracha, allí se construyó una pequeña barda de calicanto, que circunda el manantial, y se vertía el agua por una canaleta hasta el lugar donde estaba instalada la vinata.
Hoy es un lugar muy bonito, pero que se ve la mano de quienes van, destruyen el lugar, rayan el sitio y dejan basura. El lugar debe preservarse, según el patronato que construirá la Capilla, ya que ese lugar, dentro de poco tiempo, será visitado por personas que buscarán el lugar preciso del hallazgo de la Virgen de la Sábila o de La Carámicua.
*Cronista de 11 años de edad del Rincón de San Andrés, Michoacán.
Luis Higareda que se encontró la Virgen
El 8 de Noviembre de 1935, nace en El Rincón de San Andrés, comunidad del municipio de Sahuayo; Luis Higareda Chavarria, sus padres fueron, José Cruz Higareda Higareda y Aurora Chavarria.
A la corta edad de 13 años, Luis empieza a trabajar con su padre José Cruz, en la actividad de campesino, en un predio denominado “El Muerto” que era un conjunto de tierras entre la desviación de la Flor del Agua y la entrada a la Barranca del Aguacate, en el cerro posterior a lo que ahora conocemos como la barranca de La Chicharra.
En un día normal de trabajo, mientras araban la tierra para sembrarla; Luis encuentra una piedra entre el surco, en esa piedra se visualiza la silueta de la virgen de Guadalupe, decide enseñársela a su padre, y él le dijo; -Ponla debajo de aquel nopal, para cuando terminemos, llevárnosla.
Pero al terminar el día, Luis y su padre se olvidaron de ella. Un compañero campesino; llamado Luis Manzo, originario de la comunidad Flor del Agua; se percató de aquella piedra cerca del nopal, y se la llevó a sus casa, aun sabiendo que su tocayo Luis, como se nombraban, la había encontrado.
El hijo de Luis Manzo, trato de que su padre no se la llevará; porque sabían a quien le pertenecía, sin embrago este la llevo consigo. Lo que ocasiono, que su “tocayo” la olvidara.
Luis, quien se había encontrado la Virgen, se casó con Olivia Avila formando una familia de 10 hijos, 35 nietos y 10 bisnietos.
Después de 57 años, el hijo de Luis Manzo acudió a la casa de Luis, quien en esa fecha tendría 70 años; y le dijo: -“Sabes mi papá la tomo y nunca quiso regresarla pero la virgen no quiere estar en mi casa , siempre intentamos hacerle un altar pero sin motivo aparente el altar se deshacía, por eso te la regreso ya que tú la encontraste”.
Después de esto, Luis le mando construir un altar, tipo cueva y la virgen empezó a ser venerada. Cada 12 de diciembre la familia le adorna su altar, reza su novenario implorando su protección.
Ante cualquier necesidad, o situación que necesite su intercesión hacen la siguiente oración:
Virgencita de la piedrita ¿Por qué me haces renegar?
Ya sabes mi necesidad Ponme donde la solución pueda encontrar.
En agradecimiento del milagro concedido las personas le donan veladoras o algunas plantitas.
La Virgen de la Piedrita se encuentra en la Comunidad del Rincón de San Andrés, en la calle Padre Manuel Campos #1667 en la casa de Luis Higareda, que fallece a la edad de 89 años de un infarto fulminante, a las 12:00 del medio día el lunes 3 Febrero de 2025.
EL AUTOR DE ESTA NOTA:
José Gabriel Ramírez Segura, tiene 11 años está en la Primaria Benito Juárez, de la ciudad de Sahuayo, Mich., cursando el 6o. grado. Es originario de El Rincón de San Andrés.
Francisco Gabriel Montes Ayala *Coordinador del Consejo de la Crónica de Sahuayo
Una de la comunidades de origen español, es San Andrés, que hacia el año de 1730 aparece como una estancia de ganado mayor y menor, muy cerca de los límites de la comunidad indígena de Sahuayo. Lo encontramos con diversos nombres, el primero encontrado en los sacramentales de la parroquia de Santiago Sahuayo, es como El Cerrito de San Andrés, luego lo encontramos como San Andrés y finalmente como Rincón de San Andrés.
El Rincón, registraba en los censos parroquiales las familias Victoria, Ceja, Sandoval, Ochoa, Figueroa, Guerrero, Torres, López, Mojica, Valencia, Espinoza, Amezcua, Escobedo, Navarro a mediados del siglo XVIII.
En la época de la guerra de independencia, el padre Pablo Victoria, nacido en aquella comunidad, a la sazón capellán de la Hacienda de La Palma, hizo que se levantara en armas el hacendado Luis Macías Mendoza. El padre Victoria, fue tomado preso por la acordada de Sahuayo, en el camino entre La Palma y Sahuayo a la altura del Ojo de Agua, según su expediente criminal levantado por el gobierno virreinal, fue llevado preso a la cárcel de Belén, donde muere el año de 1813.
Otro insurgente importantísimo nacido en San Andrés, es Ignacio Navarro Victoria, sobrino del padre Pablo, quien llegó ha ser un caudillo importante en la zona del bajío, donde alcanzó fama y todavía en 1817 era combatido por las fuerzas realistas.
El Rincón de San Andrés, es una población conurbada con Sahuayo, y que hace algunos años, ys es un importante centro recreativo por el parque al que visitan miles de personas durante el año; es una comunidad apacible, con un templo dedicado a San Andrés, construido por el señor cura José Alvarez, y está sujets la comunidad católica a la Parroquia de Guadalupe de Sahuayo.
El Rincón de San Andrés, es una de las comunidades más avanzadas de las que tiene el municipio de Sahuayo en cuestión de infraestructura.
Vale la pena visitar esta comunidad que es una de las más grandes de la municipalidad de Sahuayo.
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14 de Febrero 1542: en el Valle de Atemajac, el conquistador español Cristóbal de Oñate, Beatriz Hernández y 63 familias españolas (incluida por ese tiempo Portugal 🇵🇹) realizan la cuarta y definitiva fundación de Nueva Galicia, actualmente conocida como Guadalajara.
Se instaló el primer ayuntamiento de la actual Guadalajara, presidido por el vizcaíno Miguel de Ibarra.
Además, en agosto de 1542 llegaron a su destino las reales cédulas expedidas por el emperador Carlos I de España 🇪🇦, en noviembre de 1539, en las cuales concedía a Guadalajara el título de ciudad y escudo de armas.
Ese mismo mes se pregonaron ambas cédulas en la plaza mayor de la novel y definitiva Guadalajara.
El pasado 25 de enero, el municipio de Jamay, Jalisco, se convirtió en el epicentro de la historia y la cultura regional al albergar la XLIX Reunión Biestatal de la Asociación de Cronistas Jalisco-Michoacán. Este evento, que congregó a cronistas de diversos municipios y regiones, fue una oportunidad para compartir investigaciones, relatos y experiencias en un ambiente de colaboración y aprendizaje.
El Salón Paco Ochoa de la Casa de la Cultura de Jamay fue el escenario donde se presentaron ponencias que destacaron la riqueza histórica y cultural de la región. Los cronistas provenientes de La Palma, Michoacán; Pajacuarán; Tuxpan Jalisco; Jiquilpan; Yurécuaro; Vista Hermosa; Poncitlán; Tlajomulco; Atequiza; Jocotepec; San Antonio Tlayacapan; Chapala; Tuxcueca; Ixtlahuacán; San Miguel de la Paz, Jamay, y Guadalajara, así como invitados de Tlaxcala, compartieron sus conocimientos y perspectivas, enriqueciendo el evento con su diversidad y profundidad.
Entre los destacados ponentes se encontraba Cruz Fernando Bañuelos López, cronista de Jamay, quien presentó una ponencia sobre el “Barrio de San Antonio”, uno de los barrios más emblemáticos del municipio. Las presentaciones también incluyeron temas como “El oficio del historiador” por Francisco Gabriel Montes, presidente de la ACJM, así como “Flotilla de canoas cargueras” por Aida Aguilar, “Batalla de la Trasquila” en Jiquilpan por Salvador Meza Carrazco, y “Pajacuaran” por José Castellanos. Estas ponencias resaltaron la importancia de preservar la historia, no solo en los grandes eventos y figuras, sino también en los actos cotidianos y las tradiciones que conforman la identidad de nuestras comunidades.
La reunión no solo se limitó a las presentaciones. También se llevaron a cabo mesas de trabajo para discutir temas generales y planificar futuras reuniones. Entre las actividades se incluyeron presentaciones de libros y temas de investigación, y se propuso que Jocotepec sea la próxima sede para continuar con el intercambio cultural y académico.
La presencia de los cronistas de Jalisco y Michoacán en Jamay refuerza la identidad y el patrimonio cultural de las localidades involucradas. Este encuentro destacó las tradiciones compartidas, la proximidad a importantes cuerpos de agua, y la gastronomía que nos caracteriza y define como región. La celebración concluyó con un compromiso renovado de seguir trabajando juntos para mantener viva la historia y la cultura de nuestras comunidades.
Juana Inés de Asbaje y Ramírez de Santillana, destacada mujer del siglo XVII, ha sido conocida por su nombre religioso como Sor Juana Inés de la Cruz, nombre que se relaciona también con otros famosos epítetos que llevó en vida la monja jerónima: Décima Musa mexicana, Fénix de América y Fénix de México.
Nació un día como hoy, 12 de noviembre, pero de 1648, en San Miguel Nepantla, Estado de México.
Religiosa y escritora novohispana, exponente del Siglo de Oro de la literatura en español, que además, incorporó el náhuatl clásico a su creación poética.
Ampliamente reconocida como escritora, aunque ella misma declaró en su «Respuesta a Sor Filotea de la Cruz», que siempre escribió por encargo.
Escribió obras de teatro, como «Los empeños de una casa» (1683) y «Amor es más laberinto» (1689); autos sacramentales como «El divino Narciso» (1689) y abundante poesía.
Murió en la Ciudad de México, en el convento de San Jerónimo, hoy Universidad del Claustro de Sor Juana, el 17 de abril de 1695.
Sor Juana Inés de la Cruz, es considerada «la gran poeta hispanoamericana», que destacó por su deseo de emancipación y gran creatividad literaria, características que la convirtieron en pionera del movimiento feminista en México.
Chapala, Jalisco, 23 de noviembre de 2024.- La Asociación de Cronistas Municipales del Estado de Jalisco, convocó a los agremiados de los 125 municipios de Jalisco, a su XXIX Congreso Estatal que se celebró en el centro cultural antiguo palacio de gobierno de Chapala, en la ribera norte del lago.
Cómo estaba previsto, inició el congreso con el acto cívico, el himno a Jalisco y el himno nacional con la escolta de Protección Civil y Bomberos de Chapala. En representación del presidente municipal, Lic. Alejandro Aguirre Curiel, estuvo presente el director de cultura, el C.P. J. Jesús Escamilla Ramos quien dirigió unas palabras al auditorio, posteriormente el presidente de la ACMEJ, el Lic. Pedro Vargas Avalos también dijo un mensaje para todos los asistentes.
Los galardonados en este congreso fue en primer lugar la presea Fray Antonio Tello, al ingeniero Francisco Gabriel Montes Ayala, leyendo una biografía. Fue colgada en el cuello del ingeniero la medalla por don Pedro Vargas Avalos presidente de la Asociación de Cronistas.
Posteriomente el ingeniero Montes, dijo una palabras a los presentes donde agradeció a los cronistas de Jalisco y a la mesa directiva de la Asociación por esta distinción.
Cabe descatarse que el nuestro director es ingeniero egresado del Instituto Tecnológico de Jiquilpan, tiene un posgrado en Administración Escolar de la Normal Superior de Morelia, estudia actualmente en el Instituto Suizo de Puebla, (ISU Universidad) la maestría en Historia y es presidente emérito de la Sociedad Michocana de Historia, Arqueología y Geografía A.C., así como presidente actual de la Asociación de Cronistas Jalisco-Michoacán A.C., y es miembro de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística; Cronista de Radio Impacto 1450 A.M., periodista desde hace 40 años, en Radio, Televisión y prensa escrita, fundador de revistas y periódicos; docente con 42 años de servicio, director encargado de la Esc. Sec. Tec. 73 de su tierra natal; ha publicado 32 libros de microhistoria, fue director de TV 5 por 6 años, director fundador de la UNICLA plantel Sahuayo, subdirector de la Prepa López Rayón de la UMSNH en Sahuayo.
Felicidades a nuestro director de Crónicas de la Ciénega-.
En el siglo XIX durante el porfiriato, era imposible hablar mal del presidente Benito Juárez. Se comentaba que los escritores que se atrevían a escribir algo adverso a su figura, desafiando la historia oficial, se exponían decía Zubieta y Quevedo: “a los ataques materiales del esbirro y los morales o inmorales del insultador” y se enfrentaban a un aluvión de amenazas, persecuciones y ser señalados como traidores a la patria.
Me llamó mucho la atención para escribir esta colaboración, cuando encontré en un periódico del siglo XIX, que se llamaba La Voz de México del día 22 de julio de 1898, un artículo titulado: “La Prensa Católica y la Manifestación a Juárez”, donde se habla de las actividades que se desarrollaban en aquel año, por la figura patríotica del presidente. En aquella colaboración periodística, el autor, expresa lo siguiente: “Nuestro silencio respecto a Juárez, ha sido impuesto por la fuerza bruta. El liberalismo mexicano ha declarado, con ayuda de la policía, que Juárez está fuera de toda crítica de la Historia. Los famosos proclamadores de la libertad de imprenta y de pensamiento han declarado que juzgar los actos de Juárez es insultar a la nación: y ante este dogma de la inmunidad e intangibilidad histórica de un sujeto, hemos tenido que callar; porque nos parece muy poco donosa una controversia en que a las razones de la crítica se contesta con el palo de gendarme.
Así como el gran poeta español concibió un médico a palos, estos liberales de acá han concebido y realizado el silencio a palos y la gloria a palos.
Callamos, pues, por la obvia razón de que no nos dejan hablar. Se comprende que ese farisaísmo es fértil en sumo grado para la crítica; pero se nos ha puesto una mordaza, se ha declarado delito juzgar la personalidad histórica de Juárez, y no creemos que sea útil para nuestra causa entrar a bartolinas con la historia debajo del brazo. Impotentes los liberales mexicanos para defender en los estrados de la controversia científica la imaginaria grandeza de Juárez, han acudido a los cerrojos de las prisiones para asegurar con ellos el silencio de la historia” (La Voz, 1898).
Mucho se dice que la iglesia católica estaba en contubernio con Díaz, sin embargo el anterior comentario de uno de los periódicos católicos de aquel tiempo, muestra lo contrario o ¿solo sería el tema de Juárez el que provocaba esto? Pero seis años después, en 1904 rescatamos este otro texto en otro periódico.
Francisco Bulnes
Francisco Bulnes, un escritor liberal que para el centenario de Juárez, publica el libro del “El Verdadero Juárez”, es terriblemente perseguido, a tanto que en una carta publicada en el Tiempo dice a la letra: “Yo no me siento vencido, ni me sentiría aún cuando cada molécula del territorio mexicano hiciera una protesta contra mi libro; para mí la lucha comienza y estoy dispuesto a sostenerla; pero como está perfectamente organizada por la intolerancia jacobina el sistema de persecución y de terror para todo aquel que discrepa en lo más mínimo de que Juárez tiene que el Boudha de México y ser culto obligatorio para todos los mexicanos bajo la pena de ser declarado traidor a la Patria (sic)… y haber sido expulsado de la Cámara de Diputados por el crimen de haber escrito un libro que niego la divinidad de un hombre”(El tiempo, 1904).
Indiscutiblemente en todo tiempo, la historia y su narrativa, son manejados impunemente por el sistema político en turno para desvirtuar y hacer prevalecer las ideologías que cimentan los gobiernos.
Fuentes:
1.-La Voz de México, 22 de julio de 1898, pág. 2
2.-El Tiempo, periódico, 1º de septiembre de 1904 pág. 2
Yo vi la batalla de Zacoalco, yo la viví con pasión y temor en días aciagos y llenos de cambios tempestuosos. Que más podíamos hacer los de aquí y demás pueblos, sino aguantar precariedades e injusticias y envolvernos sin querer en el torbellino de lo inevitable. Mis ojos vieron muchas cosas llenas de dolor, mis oídos escucharon las consignas de que rodara la sangre, sin saber quiénes serían los caídos y la pena de sufrir pérdidas de los más entrañables. Mi condición de necesidad me hizo entrar a la lucha sólo esperando despojarnos de una sumisión a los europeos. Sin mal no recuerdo, esa batalla fue un domingo del 4 de noviembre de 1810, en la planicie entre Zacoalco y Catarina, se enfrentó nuestro bando insurgente contra los realistas que venían de Guadalajara. A nosotros nos decían los pícaros o rebeldes, quién sabe por qué. El caso es que mermados en cantidad y en armas, no encontramos más remedio que coger machetes, piedras, hondas y cuanta vara puntiaguda fuera útil, para pelear contra el numeroso contingente que traía el hacendado de Huejotitán, Tomás Ignacio Villaseñor, opositor en la batalla. Por nuestro lado estaba José Antonio Torres, quien ya era de la gente conocida del señor Miguel Hidalgo, desde el levantamiento de septiembre de 1810. Ya andaba la refrasca por todos lados. Eso no lo iba a detener nadie, así se pensaba por Cocula, Techaluta, Atoyac y hasta en los pueblos ribereños donde los de nuestra misma condición andaban ya alborotados. Atrás del cerro de Zacoalco, ya andaba levantado en armas Antonio Trinidad Vargas, por el rumbo de San Pedro Tesistán. Algunos sacerdotes se dividieron en los dos frentes, pese a las prohibiciones del obispo Cabañas de excomulgar a cuanto religioso se metiera en el enredo. Por el lado de Jocotepec, se supo que el cura José Pablo Márquez, andaba tras los tenientes de curas que agarraron la bandera de la rebelión. En Chapala se dijo que agarraron al Padre Robles, mandándolo preso a Guadalajara. Ya tiene tiempo el rumor que entre el cura Márquez y el hacendado Villaseñor, hicieron sus alianzas para hacerle frente a todo intento de levantamiento en contra de la corona española. Son tantos los recuerdos que están hechos puño en mi cabeza, que con el tiempo he tratado de desenredarlos para tratar de entender tantas confusiones. Los solares del plan de Catarina y Zacoalco, lugar donde acamparon, guardaban aun las humedades de las lluvias del temporal anterior y todo anunciaba que sería trabajosa la lucha. El empeño de nuestras gentes pronto acobardó a los orgullosos realistas y criollos, cuando empezó la batalla al sonar la consigna de ¡Viva Nuestra Señora de Guadalupe y mueran los gachupines! Estaban tan rabiosos los gachupines contra el Mayorazgo de Huejotitán, por su condición de criollo y el habérselos impuesto como líder de la comitiva realista, que se supo después que el peninsular don Pascual Rubio, intentó matarlo a mansalva, fallando en su intento. Mis compañeros del combate dicen que la batalla duró más de una hora, yo creo que fue más, pero lo suficiente para derrotar a un grupo de orgullosos realistas que antes de pelear ya daban por hecho nuestro fracaso. Se tomaron prisioneros a muchos de ellos y, luego, se supo que a deshoras de la madrugada fueron ejecutados en las orillas de Zacoalco, pese a las prohibiciones del Amo Torres de no hacerlo. Murió gente de Zacoalco, San Martín de la Cal, Barranca de Santa Clara, Atemajac de la Tablas, Juanacatlán, Techaluta, Amacueca y pueblos de esta demarcación. A muchos de los nuestros los ejecutaron con saña y maldad, dizque para atemorizar a los alzados y someter el levantamiento. Degüellos, ahorcamientos, fusilamientos, decapitaciones y demás actos, fueron los ocurridos también entre los miembros aprehendidos de un bando y otro. Luego nos llegó la noticia de que El Amo Torres entró con sus ejércitos a Guadalajara, donde el cura Hidalgo los esperaba a sabiendas del triunfo. Las memorias escritas mencionan a los españoles muertos en Zacoalco, siendo casi la mayoría vecinos de Sayula y fueron: Agustín Pérez de la Lastra, Fernando Fernández, Toribio de la Torre, Ángel Morales, José Isidoro de la Fuente, Agustín Caballero, Dionisio Sáenz, Antonio Fernández Montes, Manuel de la Torre Marroquín, Francisco Antonio Tellaechea, Francisco Hernández Sáenz, Ramón Viaña y Pablo Carrera. Tan no se dejó la gente de todos estos pueblos que supimos que un mes y trece días posteriores a la batalla de Zacoalco, los indios de San Luis Soyatlán, le escribieron una carta de conocimiento y queja al mismo Hidalgo y para que se enterara el Amo Torres, de que pusiera orden en el cura Márquez de Jocotepec, debido a su intransigencia de cobrar los aranceles eclesiásticos más de lo normal. Y se fueron más allá, porque les recordaron que muchos habitantes de los pueblos ribereños participaron en la batalla, exponiendo sus vidas, así como cincuenta valientes asistieron a la comitiva que entró triunfante a Guadalajara, acompañando al Amo Torres y demás insurgentes. Se supo que ese ocurso lo escribió José de los Santos, escribano de Consejo, y que a nombre del Alcalde y del pueblo se firmó el 17 de diciembre de 1810, dejando bien claro que no se toleraría en lo sucesivo el descomedimiento del hermano del párroco, quien tenía en ocasiones la costumbre de cachetear a los feligreses en plena iglesia. Triste fue nuestro destino en los días sucesivos a la derrota en Puente de Calderón, porque las represalias no se hicieron esperar al iniciar el sometimiento de los pueblos del sur. En febrero de 1811, el General Cruz y el Coronel Rosendo Porlier, acompañados del terrateniente de Huejotitán, con mano dura se hizo saber que “no debe perdonarse la vida a ningún rebelde sea de la clase, condición y edad que fuere”. Luego supimos los de Zacoalco que al atacar José Santana al pueblo de Jocotepec, se sorprendió al cura Márquez auxiliando a un moribundo y allí se le dio muerte. El presbítero José María Berrueco, quien antes estuvo en ese pueblo y conocido del celoso cura, ya estando en Tlajomulco, se enteró de la noticia y mandó traer el cuerpo del victimado para darle cristiana sepultura en la parroquia de San Antonio de Padua. Mi testimonio está exento de intereses personales y doy fe como testigo de lo que vieron mis ojos y escucharon mis oídos. Por ello, es penoso recordar la bárbara ejecución que tuvo el hombre de armas Torres en Guadalajara, al ser vejado con todo lujo de alevosía y rencor vivo al destrozar su humanidad, advirtiendo sus verdugos que era por pago a sus feroces crímenes. Fue el 23 de mayo de 1812, cuando fue ahorcado y descuartizado su cuerpo por ser acusado de traidor al rey y a la patria. ¿Cuál patria? En la sentencia de ejecución así reza textualmente: “…condenándolo en consecuencia a ser arrastrado, ahorcado y descuartizado, con confiscación de todos sus bienes, y que manteniéndose el cadáver en el patíbulo hasta las cinco de la tarde se baje a esta hora, y conducido a la plaza nueva de Venegas, se le corte la cabeza y se fije en el centro de ella sobre un palo alto, descuartizándose allí mismo su cuerpo, y remitiéndose el cuarto del brazo derecho al pueblo de Zacoalco, en donde se fijará sobre un madero elevado, otro en la horca de la garita de Mexicaltzingo de esta ciudad por donde entró a invadirla, otro en la del Carmen, salida al rumbo de Tepic y S. Blas, y otra en la del bajío de S. Pedro, que lo es para el puente de Calderón (…) que pasados cuarenta días se bajen los cuartos, y a inmediación de los lugares respectivos, en que se hayan puesto, se quemen en llamas vivas de fuego, esparciéndose las cenizas por el aire; que con testimonio de esta sentencia se pase oficio al subdelegado de S. Pedro Piedra Gorda para que teniendo el reo casa propia en aquel pueblo, y no habiendo perjuicio de tercero por censo u otro derecho real sobre ella, la haga derribar inmediatamente y sembrar de sal, dando cuenta con la diligencia correspondiente”. Yo, Juan Sayula Cantor, quien dejé mi ombligo al parirme mi madre en este pueblo de San Francisco de Zacoalco, dejo estas palabras para la posteridad.
MANUEL FLORES JIMÉNEZ/ CRONISTA DE JOCOTEPEC, JALISCO. A 214 años de la batalla de Zacoalco, entre insurgentes y realistas, con algunas referencias del libro “El gobierno insurgente en Guadalajara, 1810-1811”, de José Ramírez Flores.