En los años sesenta se reunieron un grupo de cristeros entre Jefes y oficiales y ex combatientes en la hacienda de Las Puentes, del municipio de Jiquilpan, propiedad de la familia Gálvez; fotografía proporcionada por Alfredo Vega de Sahuayo, Michoacán.
De izquierda a derecha 1 Alfredo Galvez Villaseñor, 2 Salvador Gálvez, 3 Jose Luis Herrera, 4 Adan Gálvez, 5 Aurelio Gómez Gálvez, 6 Guillermo Sánchez del Rio, 7 Bernardo González Cárdenas, 8 Jesús Gómez Galvez, 11 Miguel Sánchez del Rio, Hernano de joselito. 12 General Cristero Ignacio de Jesús Sánchez Ramirez, 14 Gollo Galvez,15 Luís Gonzalez y González, 16 padre Federico Gonzalez Cárdenas,17 Manuel Galvez, 19 José Gomez Gálvez, 20 Miguel Picazo, hermano de Rafael Picazo, 21 Don Luís Luna, 23 José Anaya, 25 Jesus Galvez Riquitus.
Jefes, oficiales y combatientes cristeros años después
La Casa Alvarado es la sede de la Fonoteca Nacional, un edificio del siglo XVIII construido con influencia andaluza y morisca declarado monumento histórico por la Dirección de Monumentos Coloniales el 27 de abril de 1932. Dicho inmueble, pese a las creencias populares, no guarda relación con Pedro de Alvarado. Hasta 1904 llevó el nombre de Quinta Rosalía, pero una de sus dueñas encontró el apellido Alvarado en los documentos antiguos de propiedad del inmueble y decidió poner el nombre de Casa Alvarado al exterior de la casa. Previamente, el inmueble ha tenido diversas funciones: biblioteca de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, librería de la Secretaría de Educación Pública, sede de la Enciclopedia de México, de la Dirección de Estadística, y de la Fundación Octavio Paz. Asimismo, de diciembre de 1997 a abril de 1998, fue residencia de Octavio Paz y falleció en el inmueble. El 4 de agosto de 2004, la Secretaría de la Función Pública cedió —en calidad de comodato— la Casa Alvarado al Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, para ser la sede de la Fonoteca Nacional. En septiembre de 2005 iniciaron las labores de restauración en las que especialistas (arquitectos, historiadores y restauradores) le devolvieron sus condiciones arquitectónicas y colores originales. Además, se rehabilitó su jardín histórico gracias al proyecto del arquitecto holandés Keess Van Roij quien le devolvió la vegetación característica de Coyoacán.
Fuente: Virreinato de la Nueva España. Arquitectura.
En el año de 1892 murió don Carlos Fuero. Una calle en la ciudad de Saltillo, Coahuila, una en Parral y en la capital de Chihuahua, llevan su nombre. La historia es digna de ser conocida por ustedes, mis queridos amigos. A la caída de la ciudad de Querétaro, quedó prisionero de los «Juaristas», el General don Severo del Castillo, Jefe del Estado Mayor de Maximiliano. Fue condenado a muerte, y su custodia se encomendó al Coronel Carlos Fuero. La víspera de la ejecución del general don Severo del Castillo, dormía el Coronel Fuero, cuando su asistente lo despertó. El General del Castillo, le dijo, deseaba hablar con él. Fuero, se vistió de prisa y acudió de inmediato a la celda del condenado a muerte. No olvidaba que el Gral. don Severo del Castillo, había sido amigo de su padre.
– Carlos – le dijo el General, – perdona que te haya hecho despertar. Como tú sabes me quedan unas cuantas horas de vida, y necesito que me hagas un favor. Quiero confesarme y hacer mi testamento. Por favor manda llamar al padre Montes y al licenciado José María Vázquez.
– Mi General – respondió el Coronel Fuero, – No creo que sea necesario que vengan esos señores. – ¿Cómo? – se irritó el General Del Castillo. – Deseo arreglar las cosas de mi alma y de mi familia, ¿y me dices que no es necesario que vengan el sacerdote y el notario? – En efecto, mi General – repitió el Coronel republicano. – No hay necesidad de mandarlos llamar. Usted irá personalmente a arreglar sus asuntos y yo me quedaré en su lugar hasta que usted regrese. El General Don Severo se quedó estupefacto. La muestra de confianza que le daba el joven Coronel Fuero,era extraordinaria. – Pero, Carlos – le respondió emocionado. – ¿Qué garantía tienes de que regresaré para enfrentarme al pelotón de fusilamiento? – Su palabra de honor, mi General – contestó Fuero. – Ya la tienes – dijo don Severo abrazando al joven Coronel. Salieron los dos y dijo Fuero al encargado de la guardia: – El señor General Del Castillo, va a su casa a arreglar unos asuntos. Yo me quedaré en la celda en su lugar como prisionero. Cuando él regrese me manda usted a despertar. A la mañana siguiente, cuando llegó al cuartel el superior de Fuero, General Sóstenes Rocha, el encargado de la guardia le informó de todo lo sucedido. Corriendo fue Rocha a la celda en donde estaba Fuero y lo encontró durmiendo tranquilamente. Lo despertó moviéndolo. – ¿Qué hiciste Carlos?, ¿Por qué dejaste ir al General del Castillo? – Ya volverá – le contestó Fuero. – Y si no lo hace, entonces me fusilas a mí. En ese preciso momento se escucharon pasos en la acera. – ¿Quién vive? – gritó el centinela. – ¡México! – respondió la vibrante voz del General del Castillo. – Y un prisionero de guerra.
Cumpliendo su palabra de honor volvía Don Severo para ser fusilado. El final de esta historia es feliz. El General Severo del Castillo, no fue pasado por las armas. Rocha le contó a don Mariano Escobedo lo que había pasado, y éste le informó a don Benito Juárez. El Benemérito, conmovido por la magnanimidad de los dos militares, indultó al General y ordenó la suspensión de cualquier procedimiento contra el Coronel Fuero. Ambos eran hijos del Colegio Militar; ambos hicieron honor a la Gloriosa Institución. Ambos hicieron honor a su palabra. De ahí deriva también la palabra «Fuero»: tener «Fuero» es tener un privilegio, que debe sustentarse en la palabra de honor y en un juramento o «protesto».
Página; Oaxaca, la historia jamás contada. Escrito por Guillermo Rangel Rojas.
“El enfermo localizó la oportuna ayuda pecuniaria y, en aquel instante, del fondo de su alma agradecida… exclamó alborozado: “Dios nunca muere para los pobres”.
Macedonio comentaba con su esposa Petronila, la oferta que el Lic. José Esperón, le había hecho sobre un empleo de maestro de música en su hacienda “La Concepción”, en Tlaxiaco, ella le dijo “tal vez sea una solución para que te alejes de la bebida que puros problemas nos ha traído”
Ya en la hacienda, Macedonio aunque tomaba menos por las dolencias hepáticas, tosía mucho y cada vez estaba más débil pues comía poco, perdía peso, tenía sudores nocturnos, escalofríos y fiebre, ante esto, empeñaron el violín y regresaron primero a Yanhuitlán de donde era su esposa y después a la ciudad de Oaxaca.
En Oaxaca, ya muy grave, alquila una pieza en casa de la familia Aguilar de oficio panaderos, y manda a su esposa a que llamara a su hermano Bernabé, quien se había casado con la señora Manuela Orozco, dueña de la fábrica de cigarros “La Ópera” por lo que llegó el personaje en un carruaje tirado por caballos y vestido muy elegante, entró al cuarto y después de oír a su hermano le contestó, “¡No eres de los de Santa Cecilia? Arruínate! Y dando madia vuelta salió del cuarto.
Macedonio se puso a recordar cuando el 30 de julio de 1854 de 23 años él y ella de 21, Petronila Palacios avanzaba por el pasillo de la iglesia, con su cara resplandeciente de alegría, la misma que tenía cuando nació cada uno de sus tres hijos, la vez que se presentó en el “Teatro Noriega” techado con tejamanil, lámparas de petróleo y bancas de madera, con Cosme Velásquez, Manuel Cerqueda, Juan Sánchez Hernández, Adrián Zárate y Rito Pérez para dar un concierto; recordó las serenatas o “gallos” que llevaban, y cuando acudía con sus hermanos a las clases de música con el profesor José Domingo Martínez; una sonrisa le apareció cuando recordó la ocasión en que el Cónsul de España D. José Zorrilla lo contrató para que en la cena baile que daba por el triunfo de la Armada Española en Teuán, tocara una composición escrita para esa ocasión, en homenaje a ésta victoria, se puso de acuerdo con el maestro Velásquez que tocó en el piano e improvisó, “…comenzamos en do mayor, le dijo, e irás modulando progresivamente los demás tonos hasta resolver la misma tonalidad. Dicho y hecho. El maestro hizo vibrar las cuerdas de su violín y un hermoso vals dejó admirada a toda la concurrencia. Al terminar, cuando la ovación fue estrepitosa, don Macedonio dijo al maestro Cosme Velásquez, no podría escribir, lo que hoy he tocado”.
En éstas cavilaciones estaba cuando se le acerca su afligida esposa, no tenían para darle de comer a los niños y menos para algún medicamento que aminorara el sufrimiento del maestro, y le comenta, vinieron a visitarte don Cosme Velásquez y don José Maqueo, tus compañeros de la asociación “Santa Cecilia”; “…los que entre charla y charla, dejaron oculta (un ayuda de $40.00) discretamente bajo la almohada del paciente. Cuando los dos benefactores se habían ausentado, el enfermo localizó la oportuna ayuda pecuniaria y, en aquel instante, del fondo de su alma agradecida brotó una feliz expresión que es todo un poema filial y de profundo reconocimiento a la Providencia de Dios y exclamó alborozado: “Dios nunca muere para los pobres” … y pidiendo papel pautado y lápiz … escribió el hermoso Vals en cuyas emotivas notas revela no sólo la penosa situación por la que atravesaba con pobreza, enfermedad, incomprensión, con torturas físicas y morales…” Sus amigos de la Asociación Filarmónica mutualista de “Santa Cecilia”, al enterarse que Macedonio recibiría los últimos sacramentos, acudieron como orquesta a interpretar el vals que se estrenó en su sacramento, don Macedonio derramó una lágrima y murmurando el nombre de su madre Tomasa, murió el 12 de septiembre de 1869 las doce del mediodía.
Fuentes: Lino R. Vargas. Monografía de don Macedonio Alcalá. Oaxaca. 1969. Francisco Moncada García. Pequeñas Biografías de Grandes Músicos Mexicanos. Ediciones Framong. México. 1966.
Alain Touraine, padre del término sociedad postindustrial, murió ayer en París rozando el siglo de vida. Se va el que para muchos es uno de los sociólogos más influyentes del siglo XX, junto a otro gigante: el polaco Zygmunt Bauman, con quien compartió el premio Príncipe de Asturias de la Comunicación y Humanidades en 2010.
Touraine (Hermanville-sur-Mer, Francia, 1925) centró la mayor parte de su legado intelectual en la sociedad de la acción. Nacido en una familia burguesa y conservadora, sus inicios intelectuales se dedicaron a la sociedad del trabajo y la conciencia laboral. Como ejemplo basta observar su tesis de doctorado, enfocada en los operarios del fabricante de automóviles Renault. Eran trabajos realmente de campo, ya que este autor entró a trabajar en distintas fábricas para conocer mejor los sujetos de su estudio.
Su interés por los movimientos sociales se plasmó en el análisis del Mayo del 68 y los alzamientos militares que transformaron (y ensangrentaron) la realidad de Latinoamérica de aquellos años. Sus tesis colocaron al individuo como agente de estos movimientos.
«¿Ha pasado ya el tiempo de las luchas sociales, de las relaciones de clase y de los movimientos sociales?», se preguntó en La voz y la mirada, ya en 1978, obra que resume la sociología de estos movimientos, ya sean estudiantiles, regionalistas o feministas.
El legado intelectual de Touraine es abrumador. Se graduó en Historia en 1950 en la Escuela Superior de París y completó sus estudios en las universidades estadounidenses de Rockefeller y Harvard. En 1956, fundó el Centro de Investigación para la Sociología del Trabajo en la Universidad de Chile y, en 1958, el Taller de Sociología Industrial de París, que luego pasó a denominarse Centro para el Estudio de los Movimientos Sociales. En 1960 se doctoró en Letras y fue profesor de Literatura en la Universidad de París-Nanterre. En los 80 su actividad no decreció. Fundó el Centro de Análisis de Intervención Sociológica, que dirigió hasta 1993. Su última etapa pública la cerraría como director de Estudios de la Escuela de Altos Estudios de Ciencias Sociales de París.
Touraine fue un hombre comprometido y de izquierdas, pero sin simpatía por el marxismo, que contó con el respeto intelectual de la derecha. Su libro El postsocialismo (1980) es una denuncia de cómo el socialismo tradicional se iba alejando de la realidad obrera y los movimientos sociales, un planteamiento que no pasa de moda si se analiza la crisis brutal que vive el que llegó a ser hace no tanto el partido francés más poderoso.
Fue progresista pero sin simpatía por el marxismo
En los primeros años 90 Touraine fue muy cañero con el neoliberalismo, que vivía su época de esplendor, y defendió la necesidad de impulsar un nuevo movimiento social frente a la globalización, a la que criticaba por fomentar el individualismo y fragmentar la sociedad.
Touraine siempre fue independiente y argumentó sus posiciones. Fue crítico con la huelga de diciembre de 1995 contra la reforma de la Seguridad Social francesa, porque, a su juicio, no planteaba las cuestiones adecuadas, centrándose en la defensa de los asalariados.
Entre su amplia obra destacan los libros Sociología de la acción (1965), la citada La voz y la mirada, en el que describe el método de investigación desarrollado durante su estancia en Polonia, llamado «intervención sociológica»; Solidaridad: análisis de un movimiento social (1983); Workers movement (1987) y Critique of modernity (1996). En su libro Un nuevo paradigma para comprender el mundo de hoy (2005) analiza el cambio social experimentado por las sociedades complejas durante las dos últimas décadas. En El mundo de las mujeres (2006) examina la construcción sociológica del sujeto femenino a través de un trabajo de investigación fundamentado en entrevistas. Escribió también, junto a Ségolène Royal (candidata socialista al Eliseo ante Sarkozy en 2007), Si la gauche veut des idées (2008).
Además de la coronación del Príncipe de Asturias que recogió en Oviedo, fue oficial de la Legión de Honor y de la Orden del Mérito de Francia, así como doctor honoris causa de un gran número de universidades.
Esta obra está ambientada entre los años 30´s y 40´s, años muy convulsos en España y toda Europa, teniendo como eje a Sira Quiroga.
Publicada en el 2009, la novela es una gran cadena de avatares, entre romance, trazos de intriga que rememoran pasajes de cine clásico, sucesos iniciáticos, localizaciones exóticas y esquemáticos apuntes histórico-ideológicos.
Sira una joven modista que abandona Madrid arrastrada por un amor, se instala en Marruecos, pero sufre el dolor de la traición y el abandono en el peor de los momentos. Contra todo pronóstico, Sira debe volver a su patria y comenzar de nuevo.
«En cualquier momento y sin causa aparente, todo aquello que creemos estable puede desajustarse, desviarse, torcer su rumbo y empezar a cambiar».
Una labor exhaustiva llevada a cabo por la autora que logra recrear la época en la que transcurre la trama. Así nos mostrará cómo era la España prebélica y el ambiente castizo en el que se movía Sira Quiroga, el paisaje exótico del protectorado español de Marruecos y la vida en su capital, Tetuán, un mosaico en el que convivían distintas culturas invitándonos a pasear por las calles de la judería o a visitar las residencias que los españoles tenían en el ensanche.
«Nadie es quien solía ser después de una guerra como la nuestra».
Una época de contrastes en la que nos encontramos con la pobreza de unos y el glamur en el que nadaban los más poderosos.
Opulencia que también volveremos a encontrarnos en el Madrid de la posguerra a donde se trasladará Sira Quiroga para continuar con su misión, pues nadie desconfiaría de que una modista de alta costura en cuyo taller se atendía, sobre todo, a las esposas de los militares nazis que hasta la ciudad norteafricana y la capital madrileña se habían trasladado y en donde se encontrarían con un conflicto de intereses con los aliados en una carrera entre ambos bandos en la que se presagiaba un inminente inicio de una nueva conflagración a escala mundial.
«Nunca habría podido imaginar que la sensación de volver a tener una aguja entre los dedos llegara a resultar tan gratificante».
El tiempo entre costuras es una novela que transpira historia por todos lados lo que le da un aire previsible a la misma, no cabe duda, pero la novela de ficción histórica siempre adolecerá de este bendito defecto porque la historia pasada no se puede cambiar.
«La rectitud y la honradez eran conceptos hermosos, pero no daban de comer, ni pagaban las deudas, ni quitaban el frío en las noches de invierno».
Solo los hechos ficticios y las licencias que pueda tomarse el autor en determinados momentos de su obra servirán para que el lector quede cautivado por el trabajo realizado. Y esto, sin duda, lo logra María Dueñas con la figura de Sira Quiroga y todo lo que ocurre a su alrededor. Es una gran oportunidad para quienes no acostumbran a leer novelas de ficción histórica se adentren en este género.
«Tenemos que ayudar. Tú, yo, todos, cada uno en la medida de sus posibilidades. Tenemos que aportar nuestro grano de arena para que esta locura no siga avanzando».
«El tiempo entre costuras» un interesante momento de la guerra civil española, entre espionaje, traición, abandono, conspiración, amor, y el coraje de Sira Quiroga, una mujer que se formó a sí misma aun contra corriente.
Francisco Gabriel Montes Ayala * Academia Nacional de la Crónica A.C.
Don Juan de Palafox y Mendoza ha sido una de las personas que ha merecido la atención de los historiadores. Arzobispo de México, Virrey y Gobernador de la Nueva España, después de un siglo de muerto, le recordaban sus feligreses y glorificaban con delirante frenesí. Don Juan de Palafox, escribió un texto que le llamó: «De la naturaleza del indio, al Rey Ntro. Sr. , por don Juan de Palafox y Mendoza, Obispo de Puebla de los Ángeles, del Consejo de su Majestad, etc. en el año de 1653.
Dividido en una serie de capítulos, por demás interesantes, Palafox y Mendoza describe como nadie la naturaleza de los naturales de la américa conquistada, de los indígenas que vivían bajo el tutelaje de la corona española.
En el capítulo I, Juan de de Palafox, pide el amparo del Rey para los naturales, «La América, la cual virgen fecundísima y constantísima, no solamente recibió la fe cristiana con docilidad y la romana religión con pureza, sino que hoy la conserva sin mancha alguna de errores o herejías; y no solo ninguno de sus naturales otra cosa ha enseñado que la católica religión, pero ni creído, ni imaginado; de suerte que puede decirse que en esta parte del mundo se representan la vestidura inconsútil y nuca rompida de Cristo Nuestro Señor» podemos destacar del texto del original de don Juan de Palafox, su conocimiento preciso y su convivencia con los naturales que los conoce a fondo y lo plasma en el documento dirigido al Rey.
Palafox, asegura que el amparo del Rey que merecen los naturales es por el fervor grande con que se ejercitan en la religión cristiana: «las demostraciones que los indios hacen de muy fervorosos cristianos, como se ve en las cosas siguientes, que yo mismo he mirado y tocado con las manos. Lo primero en las procesiones públicas son penitentísimos y castigan sus culpas con increíble fervor, y esto con una sencillez tan sin vanidad, que sobre no llevar cosa sobre sí que cause ostentación o estimación, van vestidos, disciplinándose durante con incomportables silicios todo el cuerpo y el rostro, y descalzos, mirando una imagen de Cristo Nuestro Señor crucificado, en las manos y tal vez para mayor confusión, llevan descubierta la cara, y esto con una natural sencillez y verdad, que a quien lo viere y ponderare, causa grandísima devoción y aún confusión. Los demás van en las públicas procesiones, todos, hombres y mujeres, con imágenes de Nuestro Señor Jesucristo crucificado, en las manos y mirando al suelo o a la imagen, con grande y singular humildad y devoción»
Menciona que: » No hay casa por pobre que sea que no tenga su oratorio, que ellos llaman santo cali, que es aposento de Dios y de los Santos, y allí tienen compuestas su imágenes; y cuanto pueden ahorrar en su trabajo y sudor, lo gastan en estas santas y útiles alhajas y aquel aposento está reservado para orar en él y retirarse cuando comulgan con grandísima reverencia y silencio.-..(sic) finalmente, en habiendo pagado su tributo, todo lo demás lo emplean liberalmente en el divino culto y en sus cofradías, imágenes de santos, pendones, misas, cera y cuanto promueven el servicio de Nuestro Señor, sin que por ellos se haga, comúnmente hablando, resistencia a esto, particularmente cuando ven que sus ministros tratan solo de aumentar las cosas divinas en su doctrina y no de granjear utilidades con ella»
En cuanto al trato de los naturales con los ministros de la Iglesia, dice Palafox que: «En toda la Nueva España, sustentan los sacerdotes y la religión; ellos son los que dan ración a los maestros de la fe, que de entrambas profesiones los doctrinan; ellos son los que hacen frecuentes ofrendas; ellos les ofrecen los derechos de las misas; ellos son los que fabrican las iglesias y esto lo hacen, en cuanto ellos alcanzan, con mucha alegría y suavidad y liberalidad; y digo en cuanto ellos alcanza, porque tal vez se les pide lo que pueden y entonces no hay que admirar que porque no puedan, no quieran y lo hagan con disgusto y pesadumbre».
El día de hoy concluyó con éxito la semana del emprendedor que el Ayuntamiento de Sahuayo, empresas y el Consejo Coordinador Empresarial de la Ciénega de Chapala, llevaron a cabo en el recinto ferial en Sahuayo.
Se presentaron los proyectos emprendedores restantes que estaban pendientes para hoy, y luego se llevó a cabo la conferencia magistral por Marcus Dantus de Shark Tank México, ante un auditorio repleto. Se considera que en los dos día se presentaron más de 3 mil personas que asistieron al recinto ferial a escuchar las conferencias.
Posteriormente se premiaron a los emprendedores. Y se dio por terminado el evento.
Con éxito se llevó a cabo el primer día de la semana del emprendedor en la ciudad de Sahuayo, evento que patrocina el gobierno de Sahuayo, el Consejo Coordinador Empresarial de la Ciénega, la Secretaría de Economía del gobierno del Estado de Michaocán y otras organizaciones e instituciones de nivel superior.
Entre los ponentes destacaron la participación de Mario Cuevas, «La Garra», uno de los mejores creadores de contenido en la radio y la televisión a nivel nacional; así como la presencia del periodista, conductor, locutor y productor René Franco. También compartieron escenario, el creador, emprendedor e impulsor talentoso, Luis Gerardo Arandia Uribe, que brindó su conocimiento acerca de las tendencias futuristas para la creación de nuevas culturas empresariales en nuestro país; De la voz de un experto, Manuel Alejandro González Martínez, Secretario de Desarrollo Económico del Gobierno del Estado de Aguascalientes, escuchamos las tendencias e innovación de negocios para sobrevivir en un mercado global como en el que vivimos actualmente.
También se presentaron los proyectos emprendedores de: D’ Ruth, Detalles Suculentos; E – Cooter y; Chiligom, que presentan en un stand los productos que elaboran.
Mañana continuarán presentándose otros proyectos emprendedores de la región de la ciénega de Chapala.
«La divina comedia» cuenta el maravilloso peregrinaje del autor por el Infierno, el Purgatorio y el Paraíso, guiado por Virgilio y con la intermediación de una bella dama florentina llamada Beatriz, que se convierte así en mito de la poesía amorosa. Esta obra reúne la cosmovisión greco-romana y la cultura cristiana, exponiendo con elegancia las verdades de fe y recapitulando la historia del mundo. El resultado final es un fantástico viaje hacia la redención que abarca todo el argumento existencial, desde la creación del hombre hasta su destino final, la divinidad. Dante completó la Divina Comedia poco antes de su muerte en 1321.
Dos hechos biográficos:
— la muerte de su amada Beatriz y el exilio de su ciudad, Florencia— le sumieron en un estado de zozobra que sólo logró superar a través de la escritura de esta colosal obra.
Es uno de los grandes textos de la cultura europea, eternamente reinterpretado y analizado, además sigue inspirando a infinidad de artistas, como Salvador Dalí, Gustave Doré, Alberto Martini, Sandro Botticelli y Moebius, por nombrar algunos).
Dante, narró desde los suplicios del Infierno hasta la felicidad del Paraíso, desde las crueles amputaciones de los condenados hasta la belleza divina de los redimidos.
«La divina comedia» fue escrita en dialecto toscano, matriz del italiano actual, el cual se usó entre los siglos XI y XII. Dante finaliza cada una de las cánticas utilizando la palabra estrellas; conectándolas, a pesar de sus marcadas diferencias.
La estructura también afecta a los registros lingüísticos: en el infierno se utiliza un lenguaje vulgar, el texto del «Purgatorio» está lleno de citas bíblicas y el del «Paraíso», de himnos y cantos litúrgicos.
Antes de emprender el viaje hacia los tres mundos, Dante despierta en una selva oscura sin saber por qué llegó ahí. Cuando se habla de selva oscura se hace referencia a algo malo, a lo contrario a Dios, ya que esa selva era oscura, era mala. En esa selva se describe un paisaje inicial en el cual se ve el sol, las estrellas, la playa y la colina. El sol en representación de la divinidad, de Dios, la colina es el camino que debe subir para llegar a Dios, y Dante no puede llegar a esa luz porque en el camino se encuentra con tres fieras que son obstáculos para él, cada fiera representando un pecado. Ahí se encuentra con Virgilio y después de una conversación con este, comienza su viaje.
«La divina comedia» o simplemente «Commedia», como la tituló Dante, es considerada una de las mayores obras de la literatura universal. Su publicación supuso el distanciamiento de la literatura medieval para sentar las bases de la renacentista.
Dante es junto a Petrarca y Boccaccio el mayor exponente de las letras italianas, y su obra es de obligatoria lectura para humanistas.
«El infierno», es quizá el episodio más representativo, que resulta ser una lectura amena y rápida a la vez que intrigante y morbosa. En cambio, en «El Purgatorio» tiene un comienzo irregular, sobre todo tras el ligero final del anterior, pero consigue mantener la atención y «El Paraíso» se muestra una lectura que exige más al lector, pero igualmente fascinante.
Dante Alighieri (1265-1321), padre de la lengua italiana, invirtió doce años de su vida en escribir la Divina Comedia. Dos hechos biográficos -la muerte de su amada Beatriz y el exilio de su ciudad, Florencia- que le sumieron en un estado de incertidumbre y desilusión que sólo logró superar a través de una poesía universal que dejó a las generaciones venideras una obra plena de belleza e inmortalidad, base de la literatura alegórica medieval.
Con «La divina comedia» Dante pretende decir lo que nunca ha sido dicho de mujer alguna: la exaltación del triunfo celestial de la amada, la expresión de un amor que transciende las dimensiones físicas de este mundo y se convierte en pura espiritualidad. Así, el resultado final es un fantástico viaje hacia la redención que abarca todo el argumento existencial, desde la creación del hombre hasta su destino final, la divinidad.
EL INFIERNO: CANTO I
En medio del camino de nuestra vida
me encontré en un oscuro bosque,
ya que la vía recta estaba perdida.
¡Ah que decir, cuán difícil era y es
este bosque salvaje, áspero y fuerte,
que al pensarlo renueva el pavor.
Tan amargo, que poco lo es más la muerte:
pero por tratar del bien que allí encontré,
diré de las otras cosas que allí he visto.
No sé bien repetir como allí entré;
tan somnoliento estaba en aquel punto,
que el verdadero camino abandoné.
Pero ya que llegué al pie de un monte,
allá donde aquel valle terminaba,
que de pavor me había acongojado el corazón,
miré en alto, y vi sus espaldas
vestidas ya de rayos del planeta,
que a todos lleva por toda senda recta.
Entonces se aquietó un poco el espanto,
que en el hueco de mi corazón había durado
la noche entera, que pasé con tanto afán.
Y como aquel que con angustiado resuello
salido fuera del piélago a la orilla
se vuelve al agua peligrosa y la mira;
así mi alma, que aún huía,
volviose atrás a remirar el cruce,
que jamás dejó a nadie con vida.
Una vez reposado el fatigado cuerpo,
retomé el camino por la desierta playa,
tal que el pie firme era siempre el más bajo;
y al comenzar la cuesta,
apareció una muy ágil y veloz pantera,
que de manchada piel se cubría.
Y no se apartaba de ante mi rostro;
y así tanto me impedía el paso,
que me volví muchas veces para volverme.
Impresionante obra, con metáforas singulares, un viaje para la mente y el alma no sólo por el contenido religioso sino además poético.
Un libro especial con muchas referencias a la mitología e historia.