Francisco Gabriel Montes Ayala
El 16 de abril, dos comunidades católicas se unieron en un hermanamiento que muestran dos tiempos, dos épocas vividas a casi 130 años de distancia; en dos países de dos continentes distantes, con una historia parecida en México, casi igual, la guerra durante la revolución francesa en la Vendée y la guerra cristera, donde los católicos de ambos países defienden su fe y su religión, ante los embates del liberalismo.
La Vendée, es una zona de Francia, que durante la revolución francesa, fueron ejecutados miles de católicos opuestos al cisma llevado a cabo por la Asamblea de la revolución. Pero también a la entrega de sus hijos a la leva para engrosar el ejército de la revolución. Al acabarse los bienes que habían obtenido de los burgueses, con una confiscación de bienes del reino y sin poder resolverle al pueblo que seguía amotinándose, en un país lleno de anarquía con una economía inestable, los ojos de la revolución se puso en otro nuevo chivo expiatorio, la iglesia católica, que hasta ese momento no había sido tocada, y que muchos católicos habían apoyado la revolución. Fue entonces que forman un clero civilista, algunos se unieron, otros, que se quedaron leales a Roma, serían considerados traidores, lo mismo pasaría a la grey católica. Confiscados los bienes de la Iglesia, con el fin de obtener recursos con la venta de tierras de «manos muertas» o bien edificios, comenzó la cacería de católicos. En la Vendée en marzo de 1793 inicia la rebelión contra la nación estado que impulsaba la exclusión de los ciudadanos que no pensaban igual que ellos; se dice que más de 443 mil fueron ejecutados, entre niños, mujeres, ancianos y hombres, que se defendían con armas simples como sus instrumentos de trabajo en la región de la Vandea.
Después de 133 años de aquellos acontecimientos en Francia, en México se desataría la guerra cristera, la resistencia de los católicos a la persecución religiosa del gobierno callista y los liberales jacobinos. Nuevamente en México, sin que la revolución tuviera más enemigos qué eliminar, la élite política imperante, desataba la persecución contra la iglesia con el fin de «desfanatizar» al pueblo, que supuestamente por causa de la iglesia, seguía opuesta a la revolución y los principios de la misma, implantados por un grupo que ya había eliminado a otros líderes revolucionarios, un movimiento político más que social por el poder y que a ejemplo de la revolución francesa que elimino a sus propios líderes, la revolución mexicana se comía y destruía a sus propios hijos, allí quedó Zapata, Carranza, Felipe Ángeles y otros que serían eliminados años después por el grupo en el poder y las variantes de tipos de revolución implantadas por el callismo.
Dos historias unen a Sahuayo y la región de la Vendée, la lucha por la religión católica y su preservación. Los católicos durante los movimientos liberales, fueron considerados como traidores y falsos mexicanos y falsos franceses en el caso Francia. El hermanamiento entre estas dos poblaciones, Chapelle Basse Mer y Sahuayo, es por esa misma defensa histórica de la religión católica, ante los embates del liberalismo jacobino.








