Sahuayo, bajo fuego cristero (última parte)

Francisco Gabriel Montes Ayala.

Sin duda alguna que la muerte de Ochoa y herido el segundo Antonio Flores, la defensa estaba falto de liderazgos, había que aprovechar la desventaja.

El 15 de enero, informaba el mayor Luis Pérez, jefe del 73º Regimiento, que “Hónrome comunicar a usted, que hoy a las 7 horas fui avisado que el pueblo de Sahuayo estaba haciendo atacado desde las 4 horas, por partida de bandidos en número aproximado de tres a cuatrocientos.- Con 36 hombres de la corporación del subteniente Jesús M. Chargoy y quince de la plaza de Jiquilpan, salí auxiliar dicha población. A las nueve y media horas tomé contacto con enemigo que se encontraba posesionado de todas las alturas. Después de dos horas de reñido combate, logramos derrotarlos, persiguiéndolos como una legua del pueblo, no continuando persecución por el estado de la caballada. Se les hizo 18 muertos entre ellos el llamado cabecilla Manuel Gálvez y bastantes heridos que se llevaron, según las huellas de sangre que dejaron en el camino.- Por nuestra parte tenemos que lamentar uno de la defensa de este pueblo. Por correo remito copias de papeles quitados al cabecilla y parte detallado del combate. Hónrome trascribirlo a usted para su conocimiento”[1]

Group of men dressed as soldiers with rifles and flags advancing on a cobblestone street during a smoky battle reenactment with a church in the background
Fotografía generada con IA

Manuel Gálvez Rojas era hijo se Manuel y de Luz Rojas, sobrina del padre don Jesús Rojas Gil, de la muerte de este jefe no hay más información solo que fue muerto en combate cerca del santuario de Guadalupe.

El 21 de enero, vuelven los cristeros ha asediar a Sahuayo, preparándose la defensa y algunos soldados del mayor Pérez. Pero no hubo más que falsas noticias. Para el 25 de enero Sánchez Ramírez y una tropa de 150 hombres, entran a San Pedro Caro y desarman la defensa agrarista y les perdonan la vida, según informe del jefe de tenencia José María Rosas[2]. Solo querían las armas y las municiones.

Era tanta la presión, que el gobernador general Enrique Ramírez, también llegó al apoyo de las fuerzas federales y de las defensas de la región.

Unos días después, el 26 de enero informan lo siguiente: “rebeldes fanáticos en número aproximado de 400 hombres, encuéntrense en esta población atacando retenes de la defensa civil desde las 18 horas de ayer[3]” el ataque fue tan formidable que los defensores se repliegan al templo de Santiago Apóstol, y desde las alturas se tiroteaban con los cristeros. Mientras tanto, las fuerzas se diseminan por el pueblo donde reciben ayuda, armas y municiones; continúa diciendo el parte: “defensa se compone apenas de 20 hombres y sujetémonos tirotearlos desde las alturas del templo. Respetuosamente suplicámosle enviar lo más pronto posible fuerza federal”[4] las defensas no acataban a sostener una pelea directa, por lo que prefirieron las alturas del templo, que sabían iban a respetar los cristeros. Sin embargo, sirvió el ataque para proveerse de todo, cobijas, cambios de ropa, armas, alimentos, etc. El plan de Sánchez Ramírez dio sus frutos, no se trataba de derrotar y matar a los de la defensa, sino proveer al ejército cristero de lo necesario, y así fue. Los cristeros se retiran en orden y bien proveídos de los necesario.

Los federales corroboran lo que el espía les mandaba decir, y en telegrama del mismo día, dice Amaro a la jefatura de operaciones de Jalisco que “Exploradores acaban de llegar a La Palma y dicen que cristeros están atacando Sahuayo. Partida que atacó a San Pedro Caro volvió a Cojumatlán, pasando por La Palma donde atracaron el vapor, recogiendo correo y desvalijando a pasajeros”[5]

Mientras tanto una partida de cristeros se desplazan y atacan el siguiente día Jiquilpan para entretener a los de la defensa de aquel lugar y las fuerzas federal emplazadas en la cabecera distrital, incluido al gobernador del estado[6]. Y dicen en documento fechado del día 27 de enero que: “a las 6.30 del 26 de enero,  fue atacada esta plaza por núcleo rebelde de 200 hombres, siendo rechazados y perseguidos, tomando el rumbo de la Cofradía, y otra parte al Cerro de San Francisco, llegando a las 14. 30 horas el general Anacleto Guerrero Guajardo con el 21º regimiento, así como el general Garay con el 49º  batallón y el gobernador del estado con fuerzas de defensa civil de varios pueblos”[7]

Se comienzan a desplazar los federales por la zona, por lo que por la tarde del 27 se retiran las fuerzas cristeras sin pérdida alguna, con buen bastimento, armas y parque, cobijas y todo lo que la gente les ayudó.  El ataque a Sahuayo del 25, 26 y 27 de enero, movilizó una gran cantidad de federales y defensas civiles, mientras los cristeros salieron sin ninguna baja.

El general Ramírez, gobernador de Michoacán, se hizo cargo de las defensas sociales de los pueblos para coordinar los ataques con los federales.

El 31 de enero sale el gobernador Ramírez, rumbo a Zamora y toma el camino por San Pedro Caro y Pajacuarán, lugares donde “no había tanto cristero” pero para su mala fortuna, a la altura del cerro de Fray Domínguez, “tuvo un encuentro con una partida de fanáticos” y lo llevaron más allá de Tecomatán tiroteándolo, donde dicen, derrotó a los cristeros, según informa que envían al general Amaro.[8]

Tiroteada la retaguardia que acompaña al gobernador, no se detiene y es perseguido por fuerzas cristeras todo el trayecto hasta que sale por Ixtlán hacia Zamora.

Ese mismo día, ante la imposibilidad de poder contener los cristeros, el general Amaro, nombra jefe de la zona de la ciénega al general Claudio Fox, como una medida extrema ante la falta de contención de la Jefatura de Operaciones Militares, para detener y exterminar a los cristeros. Claudio Fox, informa a sus fuerzas desde Sahuayo, reconcentrar las fuerzas federales en Sahuayo[9]

Los cristeros, no se amedrentaron, cuando sale Fox de Sahuayo,  a las 7.30 de la tarde del 31 de enero, dice Rafael Picazo en un telegrama que: “empezaron a disparar algunos tiros al retén del santuario, estando posesionados de la Cruz, al mismo tiempo que otros disparaban sobre el templo, posesionados de las cercas del Pedregal que domina dicho lugar, antes no supuse nada y lograron ponerse en esa posesiones debido a la protección de la labores (milpas) que les ayudó mucho, pero inmediatamente mandé al jefe de la defensa como con 15 hombres y 8 soldados del destacamento de esta, habiéndoles hecho a ellos una sola descarga la que me mataron un miembro de la defensa, siguiendo los nuestros hasta quitarles las posesiones correteándolos hasta el Rincón donde no pudieron seguirlos por la obscuridad y temiendo que entre nosotros mismos hubiera habido una confusión- Por tener al muerto, tuvieron que regresarse sin saber las bajas que tuvo el enemigo, pero mañana a primera hora ensillaré para ir al lugar de los hechos y le comunicaré resultados. Esto fue cuestión de 1 y media horas. El número de fanáticos más o menos son cien y son las de esta región”[10].

Así fue el mes de enero de 1928 en Sahuayo cuando se concentraron las fuerzas cristeras para atacar esta población, con fin de obtener recursos pecuniarios, y lo necesario para continuar la campaña.

Sahuayo había estado bajo fuego. Fox regresaría a Sahuayo en los próximos días y estaría allí dirigiendo las expediciones por la zona, era necesario vigilar muy bien a los habitantes de Sahuayo, que habían y seguían apoyando a los cristeros de Sánchez Ramírez.


[1] Documento 0243

[2] Idem. documento 0373

[3] Idem. documento 0377

[4] Idem.

[5] Idem. documento 0379

[6] Idem., documento 0381

[7] Idem. documento 0384

[8] Idem. documento 0433

[9] Idem. documento 0437

[10] Idem. documentos del 0443 al 0448 telegrama escrito a mano con varias hojas.


Descubre más desde Crónicas de la Ciénega. Desde Michoacán.

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja un comentario