Francisco Gabriel Montes Ayala *Academia Nacional de la Crónica
En este alegato al que aludimos, los indígenas sahuayenses exigen que el administrador de Guaracha don Pedro de Guardiola y Chávez se presente ante el juez a “que con toda claridad y señas diga sus linderos poniendo mojoneras a donde fuere necesario”.
Efectivamente en la foja 19 aparece la notificación y luego la citación mencionada en que comparece Guardiola, iniciando así la lista de testimonios vertidos por los testigos presentados de una y otra parte.
El primer testigo se presentó el 18 de mayo de 1758 un tal Juan de Alcázar vecino de la hacienda de La Palma, luego Juan José Bautista mulato libre de Sahuayo y Juan Antonio de Torres español del mismo pueblo, luego de las declaraciones se fijó la fecha para hacer la vista de ojos de los linderos, para lo cual una pléyade de españoles y dueños de estancias se dieron cita el lunes 22 de mayo para ello.
En la foja 22 v y 23 aparece el documento en le que sirvieron de testigos el cura sahuayense don Juan Ruiz de Aragón, don Pedro de Guardiola, don Ignacio García, don Gaspar Gutiérrez de Robles y don Diego Cárcamo, común y naturales del pueblo iniciando su vista de ojos en el paso de Carretas “que está en el arroyo que llaman de Zaguayo y puestos en él comenzaron a reconocer guiados por los testigos ; línea recta para el sur por sobre el camino que de dicho paso sale para el pueblo de Xiquilpa, que llaman carretero ; y a poca distancia toparon con un corral de madera que está de cuenta de Guaracha…dijo el administrador era de la Hacienda y reclamándole el Sr. Cura y los naturales que en aquella esquina estaba introducida la dicha hacienda…”
Publicado en 1995
Copyright@Francisco Gabriel Montes, México 2020
Queda prohibida la reproducción total o parcial del texto, sin autorización escrita del autor. Las violaciones al derecho reservado de autor son castigadas por la ley.
Francisco Gabriel Montes Ayala *Academia Nacional de la Crónica A.C.
Consultado exhaustivamente el AGN y otros archivos locales y foráneos, durante varios años, no podíamos encontrar nada de Sahuayo, a no ser por las noticias que don Luis González había recabado. Pero en 1990 pudimos encontrarnos con referencias siquiera del fundo legal que tenía la extinta comunidad indígena de Santiago Sahuayo. Dichos documentos están contenidos en el legajo 2o. número 61 con 33 fojas útiles y que tratan los “Autos que sobre tierras siguen… los naturales del pueblo de Zaguayo”.
Todo inicia con una petición que está incluida en la foja 18 y 18 v. y que dice al centro : “Don Antonio Flores Alcalde actual de república, con el demás común y naturales de este Pueblo de Santiago Saguayo… nos presentamos” etc. etc., mas adelante dice que sus tierras tienen linderos por “el oriente con tierras de la hacienda de Guaracha, dividiéndonos el camino que viene de La Palma para Xiquilpan, por el paso de las carretas.
Junto al derramadero del río de Saguayo, por el poniente con tierras de la propia hacienda de Guaracha hasta la Tuna Mansa y Piedra Blanca, por el norte con tierras asimismo de Guaracha, por la loma de las tunas mansas, dividiéndonos callejón y cerca por toda la cuchilla de dicha loma y por el sur con tierras de dicha Guaracha hasta el corral viejo de la cofradía y desde el para el oriente con dicho camino de las carretas y para el poniente hasta la reserva de la Piedra Blanca que son las tierras del medio sitio y caballería de este hospital, bajo de los cuales linderos nos estamos manteniendo…”
Queda prohibida la reproducción total o parcial del texto, sin autorización escrita del autor. Las violaciones al derecho reservado de autor son castigadas por la ley.
Francisco Gabriel Montes Ayala *Academia Nacional de la Crónica A.C.
Vicente Girarte Martíenez
Vicente Girarte Martínez, escritor, poeta, periodista y sacerdote, nació en Sahuayo, Michoacán el 9 de abril de 1939. Ingresó al seminario el 14 de diciembre de 1951; fue ordenado sacerdote el 19 de diciembre de 1964, por Monseñor Anaya en la Catedral de Zamora.
Como sacerdote su primera encomienda fue la parroquia de San Francisco en Jiquilpan a donde llegó el 22 de mayo de 1965. Fue vicario sustituto en San José de Gracia en 1971 y ese mismo año pasó como vicario cooperador del Sagrado Corazón en Sahuayo, de 1976 a 1980 fue vicario en la parroquia de Santiago Apóstol en su tierra natal; Capellán de las adoratrices en Sahuayo hacia la década de los noventa; párroco de Francisco Sarabia en 1996 y posteriormente Vicario de la Divina Providencia en Sahuayo desde 2007; a últimos años estaba en retiro.
El padre Girarte obtuvo premios literarios nacionales en Acaponeta, Fresnillo, Taxco, Jacona y Morelia entre otros muchos más. Su obra como poeta es basta y prolífica, entre algunos títulos están: Cara a Cara con Dios, Los Pasos del Dolor, El hombre ante la vía dolorosa, Testigo de mi pueblo, Cuando nos duele el tiempo.
Fue miembro del Colectivo Artístico de Morelia. Como narrador y periodista, el padre Girarte llegó a llenar las páginas de medios locales, regionales, estatales y nacionales. Su poesía ha trascendido a todos los rincones del México y de Latinoamérica. Sus poemas llegaron al viejo continente, y fueron publicados en España y en Austria.
Vicente Girarte Martínez, es uno de los poetas modernistas, que se dedicó a escribir desde sus tiempos del seminario. Con un manejo excelente de esta corriente poética, nos lleva a los poemas al amor humano, al amor divino, al ministerio y a Dios; Los poemas de Girarte, nos sumergen en una mezcla de amor divino y profano que solo él logra conjuntar en sus poemas. Sin olvidarse de los problemas y la vida de quienes le rodean, la poesía del padre Girarte intenta aliviar también el dolor humano y acercarlo a Dios.
A parte de dedicarse a escribir, Vicente Girarte Martínez desde hacía muchos años, trabajaba arduamente con jóvenes de todas las edades, donde impulsaba el deporte, la cultura para llevarlos a una vida sana. El club deportivo y cultural “Los Griegos” impulsó a miles de jóvenes en los más diversos y variados deportes. Haciendo que la labor del Padre Girarte sea reconocida por sus paisanos por la profunda huella que deja en la juventud sahuayense.
Vicente Girarte Martínez, sacerdote, poeta, periodista y escritor, es un sahuayense que dejará huella en la historia de las letras mexicanas que ha dejado de existir este día 27 de octubre de 2020. Descanse en Paz.
Francisco Gabriel Montes Ayala * Academia Nacional de la Crónica, A.C.
Santo Cristo Milagroso de Tanhuato (Foto Archivo Parroquial)
Tanhuato es uno de esos pueblos típicos del occidente del estado, del distrito de La Piedad, de calles anchas, casas de bardas altas, muchas de ellas tienen la arquitectura del siglo XIX y principios del siglo XX. Tienen amplios jardines en medio de arcos por los cuatro costados, existen todavía muchas casas de teja y tiene un ambiente silente y lleno de armonía. Con un temperamento fresco en las mañanas, parece adormilado en la campiña. Su centro histórico es muy apacible, su plaza se destaca por esas grandes palmeras que mece el viento y que la adornan los arcos de los portales del viejo palacio municipal y el templo.
La Parroquia de Tanhuato data su erección, cuando pertenecía al antiguo Obispado de Michoacán, del 5 de abril de 1866, cuando el comisionado por el Obispo de Michoacán se presentó el Señor Cura de Penjamo, Don Manuel Ignacio Garci-dueñas con el entonces Vicario Fijo Antonio Albarrán y Monterde para darle posesión como el primer Párroco.
Para 1871, andaba muy bien la economía del municipio y se editaron dos monedas municipales, por lo que el Cura de aquel tiempo don Herculano López pidió permiso para iniciar la construcción del templo en pleno panteón clausurado, pero sin tocar la antigua capilla del hospital de indios. Y así fue, el 2 de diciembre de aquel año, se bendijo la primera piedra, y comenzó con 300 pesos que tenían las hijas de María, y algunos recursos que donó la Hacienda del Colesio. Por cierto que don Herculano fue luego Primer Obispo de Sonora y jamás dejo de querer a su querido Tanhuato.
Hasta 1922 en agosto, paso a la Diócesis de Zamora siendo su primer párroco don Luis G. Ortiz. Pero es el Cristo Milagroso el patrono del pueblo, una imagen no tan común, como de 80 centímetros, un Cristo de pequeñas proporciones objeto de este reportaje; cuando en 1932 el Padre José de Jesús Rojas, solicitó el cambio del patrono de San Pedro al Santuaro del Cristo Milagroso, ya tenía cierta fama de imagen taumaturga, muy milagrosa y conocida en los estados de Jalisco y Michaocán.
Templo Parroquial y antigua capilla del hospital de indios (Archivo Parroquial)
Cuenta la tradición que llegó en 1610 por el regalo que hiciera un estanciero español a la comunidad indígena; se preservó en la capilla o visita franciscana de Tanguenhuato (antiguo nombre del pueblo de Tanhuato) perteneciente primero a Tlazazalca y luego a La Piedad. Se dice que por allá en el año de de 1914 se pretendió quemar al Cristo porque estaba en desuso, pero quemándose algunos otros santos, la imagen se preservó de las llamas y de allí su fama de milagroso creció y se diseminó su culto en aquella comarca y región.
La fiesta del Santo Cristo Milagroso, hoy, llega a las fronteras de todos los estados del país y de los Estados Unidos, miles de peregrinos vienen a celebrarlo en los días anteriores al 3 de mayo. Este año, la fiesta fue prácticamente de manera digital. Sin embargo, el Santo Cristo Milagroso de Tanhuato es un referente como una de las imágenes más importantes del occidente del estado de Michoacán y de las consideradas milagrosas.
Francisco Gabriel Montes Ayala *Academia Nacional de la Crónica, A.C.
El Señor «Ceremonio», bien aplicado el apodo al cronista gráfico de la lente, don Gerardo López Magdaleno, por su carácter servicial, por su trato ceremonioso con la gente, su lealtad, su respeto a los demás, su honestidad, su caballerosidad y su religiosidad… así lo dice quienes lo conocimos, lo decimos todos; así era Gera; lo conocí por allá en la década de los noventa, cuando pasaba por Pajacuarán en mis tiempos de reportero de MENSAJE de Zamora y visitaba a José Castellanos, el poeta y cronista del lugar; nos identificamos porque cuando Gera anduvo por Estados Unidos, allá conoció a mi tío José Santos Montes en Chicago, Ill., y desde aquellos años de principios de los noventa hicimos una sólida amistad, que hasta el último día conservamos.
Hijo de don Pablo López, y de doña Eloisa Magdaleno, Gerardo, anduvo como todo joven en los deportes, de aqui para allá, de una ciudad a otra y del país del norte a este. Pero su afición por la fotografía, lo llevó siempre a comprar el último modelo de las cámaras mecánicas, primero, luego de las digitales. Por allá en tiempos del presidente Jaime Ochoa Vaca, el cronista de Pajacuarán, José Castellanos, amigo entreañable de él, lo animó a que presentara una obra inédita de fotografía de flores del campo, principalmente del cerro pajacuarense, de ese enorme y bello basáltico que le gustaba andar y desandar y eso detonó su afición para brincar a la profesión de fotógrafo; así los últimos treintas y tantos años, llenó sus archivos con fotografías de Pajacuarán y de la vida social de los pajacuarenses, de la cultura, de los deportes, de la vida religiosa etc.
Gera se preocupó por el rescate histórico de su tierra natal, cuando sacó de aquí y de allá, digitalizando y mejorando en mucho, las deterioradas fotografías, que desde 1917 hasta los años setenta recopiló, y mostró a todos los paisajes del antiguo Pajacuarán; nos permitió, en el caso mío y de otros autores ilustrar con ellas nuestros trabajos; le sacó hasta el mil por ciento de ventaja a las redes sociales, decía «que no le cobraban y no cobraba» por trasmitir la cultura de su pueblo y los eventos de la sociedad» y quienes queremos a ese pueblo bellísimo y sus costumbres, con Gera trasmitiendo, se llenaba el corazón de alegría, sabías de todo lo que sucedía en aquella población.
Hoy la vida nos quita a uno de los invaluables ciudadanos de aquel pueblo, un cronista gráfico, que nunca quiso pertenecer a nuestra agrupación por la humildad que lo caracterizaba, que se reía y decía siempre que le insinué, «Francisco Gabriel, yo no dejo de ser solo un aficionado a la fotografía, no muchas gracias» hoy solo queda darle un reconocimiento al buen amigo y buen cronista pajacuarense. Vaya un abrazo amigo donde estés. Hasta luego. Hasta siempre. Y a sus hijos un fuerte abrazo para, Pablo y Gerardo.
Ojo de Agua, Mpio. de V. Carranza, Michoacán, 08/ junio /2020.- Ojo de Agua es una pequeña comunidad del sur de la municipalidad de Venustiano Carranza y de la Parroquia de La Palma de Jesús, Michoacán, de la Diócesis de Zamora; allí el párroco de La Palma, José Refugio Maravilla Carlos, ha realizado una serie de obras importantes, desde su llegada a la Parroquia, como son la casa social, un espacio para los eventos de pastoral que se realizan en aquella comunidad; construyó la cúpula del templo, así como el retablo principal del templo de la Inmaculada Concepción y puso el piso de mármol en en el templo.
Este año, hace algún mes aproximadamente, que inició con una torre principal, que estará al frente de la capilla y servirá como entrada y puerta mayor del templo.
Dicha obra, según se nos informa a MIC será totalmente revestida de cantera, con lo que se pretende que continúe el proyecto arquitectónico igual al de la cúpula. Hasta este momento, la obra ya va avanzada se comienzan a construir las columnas reforzamiento que sostendrán la torre de tres cuerpos que se concluirá al final de año, quizá para la fiesta del día 8 de diciembre, o se lleve un avance considerable para este tiempo.
Según los informes con los que contamos de parte de la comunidad católica, la torre y las otras obras de construcción, han sido con la cooperación de la comunidad, que deposita la confianza en el señor cura J. Refugio Maravilla, que presenta regularmente las cuentas de gastos de las obras que realiza, de allí el éxito que tiene como constructor. Cabe destacarse que también en la Parroquia de La Palma son incontables las obras de mejoramiento en la infraestructura del curato, el colegio parroquial y el revestimiento total del templo principal de La Palma de Jesús con cantera, con un estilo victoriano.
Aunque los presidentes municipales y autoridades sanitarias parecen que al principio se rasgaran las vestiduras es cosa de que el COVID19 hoy se esconden, se les acabó el brete político. Existe el virusy la gente no quiere darse cuenta aún, que es peligroso. Ahora con el cambio de modalidad de que no se quiere mostrar los casos de los municipios, no sé si se quieran quitar más el miedo o es una estrategia para ir abandonado el quedarse en casa y el vale madrismo.
Pero revisando los Municipios en la página web, que no todos pueden hacerlo, nos damos cuenta, que no se hacen pruebas suficientes; que solo se hacen a quienes parecen tener sintomas, es decir a quien ya va casi en artículo mortis; y se da uno cuenta que en todos los municipios de la ciénega por lo menos un caso han tenido, 6 en Venustiano Carranza, 5 en Sahuayo, en Jiquilpan, Villamar, Cojumatlán, Marcos Castellanos 1; Pajacuarán y Briseñas 0; Municipios cercanos, Zamora 29 Jacona 13, Ixtlán 3, Chavinda 3, y de una u otra forma, son municipios que se tienen movilidad con ellos, y a eso hay que sumarle los municipios de Jalisco como Tizapan, La Barca, Jamay y Ocotlán, que también tienen casos, esté último con bastantes.
El semáfaro no está en verde, por el contrario en ambar, y debemos tener precaución. No tentemos al destino poniéndonos en manos del covid-19, es peligroso. Las autoridades si relajan el confinamiento, allá ellos, su conciencia y su violación a la ley. Por lo pronto un llamado a que sigan en casa estamos en la fase 3.
Las medidas que se han tomado para ser llevados a los estados con menos tasa de contagios y muertes del país, de regresar el 1 de junio, no es una señal para bajar la guardia.
El ciclo continuará a distancia a través de las herramientas virtuales como Recrea Digital y Aprende en Casa, así como las clases por televisión y la estrategia definida por las propias escuelas.
La realidad marcará la ruta en el estado de Jalisco. Aún faltan decisiones que tomar a nivel nacional y en todo el mundo, pero dijo Alfaro
compartiremos estas definiciones con los gobernadores de la Alianza Centro-Bajío-Occidente, con quienes estamos en consenso.
Compartiremos estas definiciones con los gobernadores de la Alianza Centro-Bajio-Occidente, con quienes estamos en consenso.
Mantener las actividades educativas a distancia no solo aleja los contagios a 2.4 millones de jaliscienses, sino que también disminuye el 36 % la movilidad. Seguira este ritmo que dará pie a la segunda agenda prioritaria después de la salud: la reactivación económica.
Si las condiciones de la pandemia lo permiten, estara listo Jalisco para que el nuevo ciclo escolar sea presencial el 24 de agosto y a partir de julio en la educación por cuatrimestres.
Pero, si es necesario, también estaremos preparados para continuar como estamos, dijo Alfaro
Pero si es necesario, también estaremos preparados para continuar como estamos
La devoción al Cristo cojumatlense nace prácticamente hace 117 años como tal, olvidándose en el tiempo, su antiquísima advocación del Cristo del Camichin. La famosa imagen del destierro, así también llamada, porque durante la guerra de la Independencia, fue prisionero de los españoles y enviado al pueblo de Chapala después de quemar los realistas Cojumatlán en el año 1815. Posteriormente, fue rescatado por las tropas de José Santana que derrotó y mató a 40 dragones en Chapala; el Cristo fue llevado a la Isla de Mezcala donde estaba el cura Marcos Castellanos y estuvo allá hasta noviembre de 1816. Hoy, todavía existe una réplica del Cristo del Camichin, en el templo de Mezcala de la Asunción, que recuerda el hecho de que aquella imagen estuvo en la capitulación honrosa de la isla..
La multitud, lo impactante del sonido de las danzas y una impresionante fe, no solo de peregrinos de Cojumatlán, sino de los pueblos ribereños del occidente del lago de Chapala, se ve regularmente, en esta festividad del 3 de mayo, cuando el cristo es llevado por las antiguas calles del pueblo.
El Padre Heliodoro Moreno llegó a Cojumatlán el 22 de mayo de 1902, como Vicario Fijo, el siguiente año, aquel sacerdote sahuayense decidió que no se le celebraría más su fiesta como venía celebrándose el 25 y 26 de febrero, sino que haría la fiesta el 3 de mayo y se le nombraría Señor del Perdón.
Unos años más tarde, en 1928, fue también desterrado por el gobierno callista durante la persecución y fue llevado a Jamay, donde estuvo por casi 7 meses al cuidado de los jamaytecos y cojumatlenses desterrados en la Cristeada en la casa de don José Bañuelos. Así nace la tradición del Señor del Perdón, en los pueblos ribereños, del Cristo del destierro, pero que siempre llega al corazón del pueblo ofreciendo el perdón y la misericordia.
Este año, desgraciadamente por la contingencia sanitaria, determinó el señor cura de aquel lugar el Padre Alejo Figueroa, no hacer la fiesta del famoso y milagroso cristo de Cojumatlán, sin embargo la fe en este cristo que rescata no solo la historia de la fe de esta comunidad, sino de toda la ribera del lago de Chapala y sus pueblos, se lleva en los corazones y este tres de mayo desde el altar de cada casa, se estará dando culto al Señor del Perdón.
Candy García Vázquez *Colaboradora y Cronista de Guaracha, Michoacán; Vicepresidenta de la SMHAG y Secretaria Técnica del estado de Michoacan de la Asociacion de Cronistas Jalisco Michoacán.
Fotografías, Archivo Particular de Candy García *cronista de Guaracha, Michoacán
Lo que fuera después de 143 años de vida, el pueblo de San Juan Guaracha, se convirtió en el latifundio más grande e importante del occidente de la intendencia de Valladolid, y luego del estado de Michoacán, hasta hoy, ha sido objeto de estudio de propios y extraños, la famosa Hacienda de San Juan Guaracha.
En el Archivo General de la Nación existen los cuadernos de las Haciendas de las Guarachas, donde aparecen mercedes desde 1540 de diversas estancias que al juntarse formaron este conjunto de haciendas.
Pero en el 5º. Cuaderno están las escrituras de Guaracha, en que se asentó que Hernando Toribio de Alcaraz y Ruiz “El Viejo” le fue otorgada la primer merced que dice a la letra:
“una estancia de ganado mayor y menor, en término de Guaracha (en aquel tiempo era San Miguel Guaracha hoy Villamar) una legua de dicho pueblo, poco mas o menos en una fuente de agua su fecha 21 de abril de 1567”.
Así nace el pueblo de San Juan Guaracha, con el nieto de don Pedro Ruiz de Guadalcanal, soldado de Hernán Cortés que compró las partes más amplias de lo que sería Guaracha, también el emporio de La Palma, sería él y sus descendientes quienes fundarían la mayor parte de los pueblos de la ciénega de Chapala. Dos años antes La Palma, 5 o 6 años después El Platanal y unos más tarde San Antonio.
La fundación del Pueblo de San Juan Guaracha, se hizo en el famoso ojo de agua que hoy sigue produciendo agua en el actual Guaracha, en una merced dice:
“ el sitio de estancia en un peñasco grande junto a una cañada quebrada en unos manantiales que dicen se llaman Atlihuaque... que corre por unos llanos hacia la ciénega”
Los documentos del 5º. Cuaderno, nos muestran 9 mercedes, 13 compraventas y 17 gestiones que están escritas entre las fojas 157 y la 164 del expediente. Comprenden los años de 1569 a 1619 en que se conforman las haciendas de Guaracha. El Archivo General de La Nación, nos otorga también una serie de documentos que describen de 1620 a 1780 más de 8 volúmenes, con más de 135 mercedes, 250 compraventas y más de un centenar de litigios entre comunidades indígenas a saber de otros documentos más que generó la hacienda.
Fueron dueños de 1620 a 1720, un siglo completo, las familias de los Andrade y los Salceda, descendientes de los Alcaraz Ruiz, quienes sus últimos dueños fueron los apellidados Salceda Andrade; de 1720 a 1790 la familia del capitán Fernando Villar Villamil que tenían posesiones por mas de 140 mil hectáreas y diversas haciendas en zonas de hoy estado de Michoacán y Estado de México, de un incalculable valor y de mucho dinero de por medio, como podrá verse.
Guaracha el enorme latifundio, comenzó a desmembrarse hacia 1760 cuando se dividió el emporio en dos latifundios, por la sucesión de la testamentaria que dejara el capitán Fernando Villar Villamil a sus dos únicas hijas: Guaracha que quedó como poseedora de tierras del sur, y hacia el norte la hacienda de Buenavista cuyo dueño era don Gabriel Castro y Osores casado con una Villamil. Mas tarde Buenavista quedaría para los Mora y luego a Francisco Velarde y de la Mora y por último a los Martínez Negrete.
De 1790 a 1811 su dueño fue Francisco Victoriano Jaso quién murió ajusticiado en los primeros meses de la guerra independentista, por los insurgentes al mando del hacendero de La Palma, Don Luis Macías; a la muerte de él, la heredó a su nieto Diego Moreno Jaso, capitán de milicias realistas y a la postre Gobernador de Michoacán, Senador de la República Central, Diputado varias veces. Los Moreno la tuvieron en su poder hasta 1936 y fueron albaceas Antonia Moreno Depeyré, Diego Moreno Leñero y Manuel Fernando Moreno.
Guaracha, por más de 300 años, dominó los pueblos de la región, litigó, despojo a las comunidades indígenas y fue un ejemplo de la tiranización y de esclavitud de los pueblos indígenas, de los afroamericanos y las castas. Por el odio a Guaracha, los habitantes de la zona participaron en casi todos los movimientos sociales del siglo XIX y siglo XX. Pero también, los papeles que hoy solo guardan el recuerdo de este enorme latifundio, solo sirven como la fuente de riqueza histórica y documental que contienen una historia fabulosa, de una vida que se fue.