De las extintas comunidades indígenas: Santiago Sahuayo (parte I)

Francisco Gabriel Montes Ayala *Academia Nacional de la Crónica A.C.

Consultado exhaustivamente el AGN y otros archivos locales y foráneos, durante varios años, no podíamos encontrar nada de Sahuayo, a no ser por las noticias que don Luis González había recabado. Pero en 1990 pudimos encontrarnos con referencias siquiera del fundo legal que tenía la extinta comunidad indígena de Santiago Sahuayo. Dichos documentos están contenidos en el legajo 2o. número 61 con 33 fojas útiles y que tratan los “Autos que sobre tierras siguen… los naturales del pueblo de Zaguayo”.

Todo inicia con una petición que está incluida en la foja 18 y 18 v. y que dice al centro : “Don Antonio Flores Alcalde actual de república, con el demás común y naturales de este Pueblo de Santiago Saguayo… nos presentamos” etc. etc., mas adelante dice que sus tierras tienen linderos por “el oriente con tierras de la hacienda de Guaracha, dividiéndonos el camino que viene de La Palma para Xiquilpan, por el paso de las carretas.

Junto al derramadero del río de Saguayo, por el poniente con tierras de la propia hacienda de Guaracha hasta la Tuna Mansa y Piedra Blanca, por el norte con tierras asimismo de Guaracha, por la loma de las tunas mansas, dividiéndonos callejón y cerca por toda la cuchilla de dicha loma y por el sur con tierras de dicha Guaracha hasta el corral viejo de la cofradía y desde el para el oriente  con dicho camino de las carretas y para el poniente hasta la reserva de la Piedra Blanca que son las tierras del medio sitio y caballería de este hospital, bajo de los cuales linderos nos estamos manteniendo…”

Continuará…

Foto Guerrero

Copyright© Francisco Gabriel Montes Ayala. México 2020

Nota publicada por el autor en 1995.

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Poeta de Dios y la razón: Vicente Girarte Martínez.

Francisco Gabriel Montes Ayala *Academia Nacional de la Crónica A.C.

Vicente Girarte Martíenez

Vicente Girarte Martínez, escritor, poeta, periodista y sacerdote, nació en Sahuayo, Michoacán el 9 de abril de 1939. Ingresó al seminario el 14 de diciembre de 1951; fue ordenado sacerdote el 19 de diciembre de 1964, por Monseñor Anaya en la Catedral de Zamora.

Como sacerdote su primera encomienda fue la parroquia de San Francisco en Jiquilpan a donde llegó el 22 de mayo de 1965. Fue vicario sustituto en San José de Gracia en 1971 y ese mismo año pasó como vicario cooperador del Sagrado Corazón en Sahuayo, de 1976 a 1980 fue vicario en la parroquia de Santiago Apóstol en su tierra natal; Capellán de las adoratrices en Sahuayo hacia la década de los noventa; párroco de Francisco Sarabia en 1996 y posteriormente Vicario de la Divina Providencia en Sahuayo desde 2007; a últimos años estaba en retiro.

El padre Girarte obtuvo premios literarios nacionales en Acaponeta, Fresnillo, Taxco, Jacona y Morelia entre otros muchos más. Su obra como poeta es basta y prolífica, entre algunos títulos están: Cara a Cara con Dios, Los Pasos del Dolor, El hombre ante la vía dolorosa, Testigo de mi pueblo, Cuando nos duele el tiempo.

Fue miembro del Colectivo Artístico de Morelia.  Como narrador y periodista, el padre Girarte llegó a  llenar las páginas de medios locales, regionales, estatales y nacionales. Su poesía ha trascendido a todos los rincones del México y de Latinoamérica. Sus poemas llegaron al viejo continente, y fueron publicados en España y en Austria.

Vicente Girarte Martínez, es uno de los poetas modernistas, que se dedicó a escribir desde sus tiempos del seminario. Con un manejo excelente de esta corriente poética, nos lleva a los poemas al amor humano, al amor divino, al ministerio y a Dios; Los poemas de Girarte, nos sumergen en una mezcla de amor divino y profano que solo él logra conjuntar en sus poemas. Sin olvidarse de los problemas y la vida de quienes le rodean, la poesía del padre Girarte intenta aliviar también el dolor humano y acercarlo a Dios.

A parte de dedicarse a escribir, Vicente Girarte Martínez desde hacía muchos años, trabajaba arduamente con jóvenes de todas las edades, donde impulsaba el deporte,  la cultura para llevarlos a una vida sana. El club deportivo y cultural “Los Griegos” impulsó a miles de jóvenes en los más diversos y variados deportes. Haciendo que la labor del Padre Girarte sea reconocida por sus paisanos por la profunda huella que deja en la juventud sahuayense.

Vicente Girarte Martínez, sacerdote, poeta, periodista y escritor, es un sahuayense que dejará huella en la historia de las letras mexicanas que ha dejado de existir este día 27 de octubre de 2020. Descanse en Paz.

Copyright©Francisco Gabriel Montes Ayala, México, 2020

El señor «Ceremonio» el cronista gráfico de Pajacuarán en Michoacán

Francisco Gabriel Montes Ayala *Academia Nacional de la Crónica, A.C.

El Señor «Ceremonio», bien aplicado el apodo al cronista gráfico de la lente, don Gerardo López Magdaleno, por su carácter servicial, por su trato ceremonioso con la gente, su lealtad, su respeto a los demás, su honestidad, su caballerosidad y su religiosidad… así lo dice quienes lo conocimos, lo decimos todos; así era Gera; lo conocí por allá en la década de los noventa, cuando pasaba por Pajacuarán en mis tiempos de reportero de MENSAJE de Zamora y visitaba a José Castellanos, el poeta y cronista del lugar; nos identificamos porque cuando Gera anduvo por Estados Unidos, allá conoció a mi tío José Santos Montes en Chicago, Ill., y desde aquellos años de principios de los noventa hicimos una sólida amistad, que hasta el último día conservamos.

Hijo de don Pablo López, y de doña Eloisa Magdaleno, Gerardo, anduvo como todo joven en los deportes, de aqui para allá, de una ciudad a otra y del país del norte a este. Pero su afición por la fotografía, lo llevó siempre a comprar el último modelo de las cámaras mecánicas, primero, luego de las digitales. Por allá en tiempos del presidente Jaime Ochoa Vaca, el cronista de Pajacuarán, José Castellanos, amigo entreañable de él, lo animó a que presentara una obra inédita de fotografía de flores del campo, principalmente del cerro pajacuarense, de ese enorme y bello basáltico que le gustaba andar y desandar y eso detonó su afición para brincar a la profesión de fotógrafo; así los últimos treintas y tantos años, llenó sus archivos con fotografías de Pajacuarán y de la vida social de los pajacuarenses, de la cultura, de los deportes, de la vida religiosa etc.

Gera se preocupó por el rescate histórico de su tierra natal, cuando sacó de aquí y de allá, digitalizando y mejorando en mucho, las deterioradas fotografías, que desde 1917 hasta los años setenta recopiló, y mostró a todos los paisajes del antiguo Pajacuarán; nos permitió, en el caso mío y de otros autores ilustrar con ellas nuestros trabajos; le sacó hasta el mil por ciento de ventaja a las redes sociales, decía «que no le cobraban y no cobraba» por trasmitir la cultura de su pueblo y los eventos de la sociedad» y quienes queremos a ese pueblo bellísimo y sus costumbres, con Gera trasmitiendo, se llenaba el corazón de alegría, sabías de todo lo que sucedía en aquella población.

Hoy la vida nos quita a uno de los invaluables ciudadanos de aquel pueblo, un cronista gráfico, que nunca quiso pertenecer a nuestra agrupación por la humildad que lo caracterizaba, que se reía y decía siempre que le insinué, «Francisco Gabriel, yo no dejo de ser solo un aficionado a la fotografía, no muchas gracias» hoy solo queda darle un reconocimiento al buen amigo y buen cronista pajacuarense. Vaya un abrazo amigo donde estés. Hasta luego. Hasta siempre. Y a sus hijos un fuerte abrazo para, Pablo y Gerardo.

Fundación de San Juan Guaracha. 453 años de vida.

Candy García Vázquez *Colaboradora y Cronista de Guaracha, Michoacán; Vicepresidenta de la SMHAG y Secretaria Técnica del estado de Michoacan de la Asociacion de Cronistas Jalisco Michoacán.

Lo que fuera después de 143 años de vida, el pueblo de San Juan Guaracha, se convirtió en el latifundio más grande e importante  del occidente de la intendencia de Valladolid, y luego del estado de Michoacán, hasta hoy, ha sido objeto de estudio de propios  y extraños, la famosa Hacienda de San Juan Guaracha.

 En el Archivo General de la Nación  existen los cuadernos de las Haciendas de las Guarachas, donde aparecen mercedes desde 1540 de diversas estancias que al juntarse formaron este conjunto de haciendas.

Pero en el 5º. Cuaderno están las escrituras de Guaracha, en que se asentó que Hernando Toribio de Alcaraz y Ruiz “El Viejo” le fue otorgada la primer merced que dice a la letra:

“una estancia de ganado mayor y menor, en término de Guaracha (en aquel tiempo era San Miguel Guaracha hoy Villamar) una legua de dicho pueblo, poco mas o menos en una fuente de agua su fecha 21 de abril de 1567”.

Así nace el pueblo de San Juan Guaracha, con el nieto de don Pedro Ruiz de Guadalcanal, soldado de Hernán Cortés que compró las partes más amplias de lo que sería Guaracha, también el emporio de La Palma, sería él y sus descendientes quienes fundarían la mayor parte de los pueblos de la ciénega de Chapala. Dos años antes La Palma, 5 o 6 años después El Platanal y unos más tarde San Antonio.

La fundación del Pueblo de San Juan Guaracha, se hizo en el famoso ojo de agua que hoy sigue produciendo agua en el actual Guaracha, en una merced dice: 

“ el sitio de estancia en un peñasco grande junto a una cañada quebrada en unos manantiales que dicen se llaman Atlihuaque... que corre por unos llanos hacia la ciénega”

Los documentos del 5º. Cuaderno, nos muestran 9 mercedes, 13 compraventas y 17 gestiones que están escritas entre las fojas 157 y la 164 del expediente. Comprenden los años de 1569 a 1619 en que se conforman las haciendas de Guaracha. El Archivo General de La Nación, nos otorga también una serie de documentos que describen de 1620 a 1780 más de 8 volúmenes, con más de 135 mercedes, 250 compraventas y más de un centenar de litigios entre comunidades indígenas a saber de otros documentos más que generó la hacienda.  

Fueron dueños de 1620 a 1720, un siglo completo,  las familias de  los Andrade y  los Salceda, descendientes de los Alcaraz Ruiz,  quienes sus últimos dueños fueron los apellidados Salceda Andrade;  de 1720 a 1790 la familia del capitán Fernando Villar Villamil que tenían posesiones por mas de 140 mil hectáreas y diversas haciendas en zonas de hoy estado de Michoacán y Estado de México, de un incalculable valor y de mucho dinero de por medio, como podrá verse.

Guaracha el enorme latifundio,  comenzó a desmembrarse hacia 1760 cuando se dividió el emporio en dos latifundios,  por la sucesión de la testamentaria que dejara el capitán Fernando Villar Villamil a sus dos únicas hijas: Guaracha que quedó como poseedora de tierras del sur,  y  hacia el norte la hacienda de Buenavista cuyo dueño era don  Gabriel Castro y Osores casado con una Villamil. Mas tarde Buenavista quedaría para los Mora y luego a Francisco Velarde y de la Mora y por último a los Martínez Negrete.

 De 1790 a 1811 su dueño fue Francisco Victoriano Jaso quién murió ajusticiado en los primeros meses de la guerra independentista, por los insurgentes al mando del hacendero de La Palma, Don Luis Macías; a la muerte de él, la  heredó a su nieto Diego Moreno Jaso, capitán de milicias realistas y a la postre Gobernador de Michoacán, Senador de la República Central, Diputado varias veces. Los Moreno la tuvieron en su poder hasta 1936 y fueron albaceas Antonia Moreno Depeyré, Diego Moreno Leñero y Manuel Fernando Moreno.

Guaracha, por más de 300 años, dominó los pueblos de la región, litigó, despojo a las comunidades indígenas y fue un ejemplo de la tiranización y de  esclavitud de los pueblos indígenas, de los afroamericanos y las castas. Por el odio a Guaracha, los habitantes de la zona participaron en casi todos los movimientos sociales del siglo XIX y siglo XX. Pero también, los papeles que hoy solo guardan el recuerdo de este enorme latifundio, solo sirven como la fuente de riqueza histórica y documental que contienen una historia fabulosa, de una vida que se fue.  

©Yuriana Candelaria García Vázquez- México-2020

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